EPILEPSIA
EL
MAL SAGRADO (En la antigua Grecia se creía que era un castigo místico)
La mayoría de los
enfermos oculta su
padecimiento por el miedo a ser discriminados. Desde centurias atrás, el mal ha sido envuelto en estigmas arbitrarios, crueles y sin sustento. La ignorancia de los orígenes, su evolución y tratamiento de la enfermedad, provoca que todavía nos aterrorice presenciar una
crisis epiléptica.
La organización Mundial de la Salud, quiere impulsar la difusión del tratamiento y características de este padecimiento, que cada día tiene mayor incidencia en la población.
El mal ataca a cualquier humano, sin importar condición social, sexo o edad. Sin embargo, las crisis aparecen generalmente antes de los 22 años. La
EPILEPSIA más común en países subdesarrollados es la Adquirida, desencadenada por neurocisticercosis, debido a la ingesta de alimentos y aguas contaminadas, por condiciones de pobreza y mala higiene. También tienen su causa en la falta de oxigenación de un bebé al nacer, deficiente atención del embarazo, entre otras, explica la Dra. Iris Martínez Juárez, neuróloga y epileptóloga, con estancia en la Clínica de Epileptología y Neurofisiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de California (UCLA)
La
enfermedad se manifiesta por una descarga eléctrica en las neuronas, lo que genera la crisis epiléptica.
Aun cuando cada individuo y su epilepsia son únicos, los tipos del padecimiento son: Epilepsia Sintomática o Adquirida, la Epilepsia Idiopática o Hereditaria y la Epilepsia Criptogénica, de origen desconocido.
De acuerdo a la OMS, el 80% de los enfermos pueden ser controlados sin dificultad. El resto sufre epilepsia fármaco-resistente, de dominio parcial y de éstos el 5 % de dominio nulo.
Son pocos los profesionales médicos que enfrentan el mal, careciendo del apoyo de las autoridades, quienes soslayan las repercusiones sociales de la enfermedad, al ser un problema de salud pública en incremento.
Así mismo, hace falta fomentar la cultura entre la población, pues, todavía hay muchos países donde se piensa que se trata de una posesión demoníaca o que los afectados sufren retraso mental o locura, cuando en realidad están perfectamente bien de sus facultades mentales, a excepción de mínimos casos.
El futuro de los enfermos es promisorio ya que la ciencia médica progresa y con tecnología de punta se está gestando un dispositivo nanoparticulado para que el fármaco llegue directamente al cerebro sin disminuir su efectividad. Es una cerámica en forma de cilindro, compatible con el tejido cerebral, que contiene el medicamento en su interior y lo administra durante un año en las neuronas enfermas. Actualmente se observa en modelo animal dentro del lóbulo temporal, sector donde se presenta el 89% de las epilepsias.
Los resultados son excelentes hasta ahora, pues se ha comprobado que el 75% del fármaco llega al cerebro, en tanto que el administrado oralmente sólo llega el 10%. El dispositivo medirá en humanos 30 milímetros y se incrustará mediante una cirugía mínima con una incisión de dos centímetros en el cráneo. Será sustituído cada año, aunque se estudia para que sea remplazado cada 2 ó 3 años.
Al frente del proyecto está la Dra. Tessy López Goerne, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana de Iztapalapa, México, autora del libro El Despertar de la Epilepsia. La esperanza de encontrar el gen de la epileptogénesis, así como del medicamento y la técnica perfecta está a la vuelta de la esquina, declara la Dra Iris Martínez.
Paralelamente a la aprobación de la patente, siguen los estudios y descubrimientos de fármacos y tratamientos novedosos, siendo necesario que la población también avance, aceptando la enfermedad, entendiéndola y aprendiendo a vivir con ella.
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