”El hombre
latinoamericano es un ser que se deja avasallar por la naturaleza”, lo anterior se me enseñó en el colegio hace ya muchos años. Es decir, si a un leñador latinoamericano su hacha pierde su filo, simple y sencillamente la bota, no la usa más. No piensa en la posibilidad de hacerle filo o de comprar otra hacha. El hombre latinoamericano NO SE OPONE A LA NATURALEZA.
Geográficamente los latinoamericanos estamos en una zona bendecida por Dios, todo se nos da con el mínimo esfuerzo, botamos una fruta y las semillas de esa fruta germinan sin más nada que los aguaceros torrenciales y el calor del sol, porque la tierra ya es fértil de por sí.
Esto ha moldeado la
actitud del hombre de esta región: somos perdedores. Y así en todos los órdenes de nuestra
vida; no hay que
oponerse, ¿para qué? Si ya todo estaba predispuesto, no hay que oponerse, no hay que rebelarse, hay que ir a
perder.
Lo anterior es válido también para el fútbol, ya se sabía que se
iba a perder y no importaba, era lo normal, lo natural, a eso se iba. Anormal sería que se hubiera ganado, en cuyo caso habría que ver los motivos por los cuales se dio ese suceso, si fue obra del azar o de artimañas, porque nuestra capacidad no es un parámetro a considerar.
Lo que llama la atención, eso sí, fue el choque de esta posición con otras posiciones, nuestra cultura ante otras culturas y ahí si hubo sorpresa. ¿Por qué se comportan así? Se preguntaban unos a otros. ¿No entienden que esto es un juego? Y ¿por qué están contentos si perdieron? Y ¿qué es eso de “Costa Rica es Pura Vida”?
Claro, no
vemos en blanco y negro, nosotros los ticos todo lo vemos gris, no hay escándalo que dure 3 días, todo se olvida pasado ese tiempo.
El triunfo no se perdona, las personas que triunfan son de otro planeta, ellos, los ganadores, que están allá, no están con nosotros y no son de nosotros porque ellos se rebelaron y al hacerlo, triunfaron. Ellos pensaron equivocadamente que se podía y lo hicieron…
¿Por qué no nos revelamos oponiéndonos a la derrota? Tenemos con qué y lo peor que puede pasar es que volvamos a perder, pero nuestra actitud fue otra, fue de triunfadores.
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