VOLVER PRODUCTIVA LA
SALUD Hasta el año de 1999, durante la administración presidencial de ANDRES PASTRANA, funcionó el hospital SAN JUAN DE DIOS, en Bogotá (Colombia) como una institución pública prestadora de servicios de salud. Se alegó que era financieramente inmanejable, de acuerdo a la ley 100 de diciembre de 1993, que abandonó las entidades públicas de salud, a las contigencias del libre mercado de la oferta y la demanda, para ganar eficacia y productividad.
Se trata del más antiguo e importante centro hospitalario de Colombia. Fundado en 1.739, durante el virreinato. Prestó los servicios básicos de salud al más alto nivel posible desde esas épocas a la población bogotana.
Sus instalaciones originales estaban situadas entre las calles 11 y 12 y las carreras 9ª y 10ª en pleno centro de la capital. Estaba dotado de 50 camas para enfermos y con instalaciones adecuadas para el cuidado médico de la época. Desde 1867 fue asignado a la Facultad de Medicina de la recién fundada Universidad Nacional, y su administración siguió corriendo a manos de la Beneficencia de Cundinamarca de acuerdo a la ley.
A comienzos del siglo XX, un rico hacendado y molinero dejó todos los terrenos de su hacienda LA HORTUA, a la Beneficencia de Cundinamarca, para que allí se construyera un hospital para los pobres .
Esta entidad oficial, resolvió cerrar las instalaciones del Hospital San Juan de Dios y transladar toda la institución, a ese nuevo proyecto tan generosamente financiado.
La hacienda era bastante grande, y el moderno y afrancesado hospital, diseñado por el arquitecto chileno PABLO de la CRUZ, solo ocupaba una décima parte de la extensión total. A pesar de que la generosa donación asignó dineros para la construcción, en un principio se reservaron esos sobrantes de terrenos, para constituir un fondo capitalizable, para el subsidio permanente de este tipo de hospital. Pero la Beneficencia de Cundinamarca, los asignó graciosamente, casi en su mayoría, a la comunidad de HERMANOS CRISTIANOS de SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE, para la fundación de un colegio para varones.Una vez construido el colegio (SAN BERNARDO), la comunidad urbanizó y construyó casas para la venta al público, en los terrenos que sobraron. Yo pasé mi niñez en una de esas casas, que le compró mi padre en 1934 a la comunidad de los Hermanos Cristianos. Esa casa había sido levantada en 1919, junto con muchas más de la vecindad.
Esta fue una primera privatización, en esta vez, “cristiana, apostólica y romana” de bienes públicos destinados a la salud de la comunidad, que ha sufrido el HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS.
Hasta los años setenta, el Hospital que había sido asignado a la UNIVERSIDAD NACIONAL, tenía todavía a su alrededor algunos terrenos sin urbanizar y sin producir ninguna renta, abandonados por la desidia administrativa de la burocracia de la Beneficencia de Cundinamarca (Gobernacion de Cundinamarca).
Y como en Colombia, lo que está abandonado, puede ser apropiado por el que lo encuentre o lo denuncie, un grupo de vendedores ambulantes (no proletarios, rindiendo diariamente “plusavalía”), ligados políticamente con el Partido Comunista, constituyeron una entidad PROVIVIENDA, para apoderarse de hecho de esos terrenos en ese entonces en manos de la UNIVERSIDAD NACIONAL, y rápidamente construyeron modernas casas de más de 200 metros cuadrados cada una.
Este es el famoso barrio POLICARPA SALAVARRIETA, a espaldas del Hospital despojado de sus terrenos aledaños. Por años las autoridades trataron de expulsarlos pero los aprovechados “camaradas” supieron organizarse y chantajear, utilizando demagógicamente el apoyo político de los elegidos por ese partido, sometido en esas épocas a una persecusión violenta, pero tolerados paternalmente, en este caso específico, por el mismo gobierno conciente de que una vez vueltos propietarios, dejarían de luchar por un estado sin propiedad privada. Además esto era una buena señal de que se integraban a los usos y abusos del sistema.
En efecto, la Beneficencia (Gobernación de Cundinamarca), no se había quedado atrás a la hora de la rapiña y la “privatización”, porque vendió toda la hacienda de EL SALITRE, que el millonario JOSE JOAQUIN VARGAS, dejó en donación en 1937, en su testamento, para que con este capital se subsidiara en forma permanente el HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS.
La extensa hacienda de Vargas es la actual y supermoderna urbanización del SALITRE,que aloja hoy hasta las instalaciones de la Embajada de los Estados Unidos, EL TIEMPO, y otras millonarias entidades.
Este capital de la hacienda de EL SALITRE se esfumó, y no sirvió para asegurar la continuidad del funcionamiento de un Hospital que dificilmente puede sostenerse con sus propios producidos.
La junta que lo administraba no pudo continuar prestando servicios y el último paciente lo atendió el año 2.000. Declararon cesantes a sus 1.300 trabajadores y no les volvieron a pagar salario. Para hacer respetar sus derechos se tomaron las instalaciones y actualmente viven dentro de sus predios 500 familias.
El 8 de Agosto del 2005, el Procurador General de la Nación, ordenó al gobernador de Cundinamarca, la liquidación de la FUNDACION HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS, y nombró liquidador, pero encontraron que no existía ya esta Fundación.
Solo hasta el 17 de Mayo de 2008, la CORTE CONSTITUCIONAL, ordenó que les pagaran los salarios a los trabajadores que laboraron hasta Octubre del 2.001 así:
El DISTRITO CAPITAL aportará el 25%
El MINISTERIO DE HACIENDA aportará el 50% y la
BENEFICENCIA DE CUNDINAMARCA (GOBERNACION) el 25%
¿Y cuando abriran el hospital?
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