Resuelva el enigma y gane 500 dólares
El Tiempo
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Publicado el: marzo 03, 2008
Las diferentes reacciones que ha suscitado la muerte del líder guerrillero Luis Edgar Devia Silva, alias “Raúl Reyes”, militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, han sido de diferente orden. Para el Presidente Álvaro Uribe Vélez se convierte en su máximo logro dentro de la política de seguridad democrática que ha venido adelantando desde que se encuentra en el poder; sus simpatizantes y hasta sus detractores a nivel político han tenido que reconocer que es un avance al cual no le precede ninguno y para todo el pueblo Colombiano se convierte en una esperanza de paz, después de la tan promocionada marcha del pasado 4 de febrero y que tuvo un alcance mundial cuyas consignas fueron NO MAS F.A.R.C.
Frente a estos hechos que se traducen en un logro del pueblo Colombiano es difícil entender la posición adoptada por Gobiernos vecinos. El presidente de Ecuador después de conocer que la muerte del líder guerrillero sucedió en territorio ecuatoriano y de saber ambas versiones la del presidente Álvaro Uribe y la de comisionados de su ejército que se desplazaron a la zona de enfrentamientos, llamó a consultas a su embajador y pidió cuanto antes claridad sobre los hechos ya que reclama por la violación del espacio territorial ecuatoriano y por que dice que lo que sucedió fue una masacre ya que los guerrilleros se encontraban durmiendo en un campamento improvisado. Esta posición resulta difícil de entender cuando él mismo ha asegurado que en su territorio no se esconden Frentes de las F.A.R.C, es totalmente aceptable pedir claridad sobre los hechos pero ir más allá y llamar a consultas a su embajador se traduce en un rechazo por los logros alcanzados por el gobierno en este tema.
Igualmente genera rechazo el retiro de la embajada y todo el cuerpo diplomático por parte del gobierno de Venezuela, si bien es admirable la gestión que ha hecho el presidente Hugo Chávez Frias para lograr la liberación de secuestrados por parte de las F.A.R.C – ya se han dado dos liberaciones, la última hace tan solo tres días - , no puede interferir en temas de seguridad nacional como lo es la lucha que lleva a cabo el gobierno Colombiano contra este grupo armado. El presidente Hugo Chávez, procedió de nuevo con insultos y ordenó militarizar la frontera con Colombia. Es respetable que él desee una salida negociada al conflicto Colombiano, así lo quisieran los Colombianos, pero después de tantos años de engaños y de mentiras de las F.A.R.C, y de su transformación de guerrilla del pueblo a grupo narco – terrorista, el pueblo Colombiano tiene el derecho a luchar legítimamente contra ellos, sin que gobiernos vecinos consideren que tienen el derecho de insultarlo y querer castigarlo con actos como éstos.
Con las posiciones asumidas pierden los tres países, con las relaciones políticas congeladas las relaciones económicas no avanzan y el desarrollo regional se detiene. Además no se sabe si realmente están apoyando al pueblo Colombiano y entienden su necesidad de paz o están del lado de los grupos al margen de la ley, el minuto de silencio del presidente Hugo Chávez por la muerte de Raúl Reyes y no por el soldado Colombiano que murió en el combate deja mucho que desear. En Colombia renace una esperanza, después de casi sesenta años de conflicto armado hay una luz que vaticina el fin de “uno” de los dos grandes males que padece la sociedad Colombiana, lo menos que necesita ahora cuando la resistencia a los criminales se hace mayor es este tipo de apoyo por parte de países vecinos.
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