Hoy El Tiempo en su sección de justicia apenas menciona la
propuesta del presidente Uribe de facilitar el beneficio de excarcelación a los
paramilitares que confiesen sus crímenes, siempre y cuando no sean crímenes atroces. Ya estamos acostumbrados a la
impunidad, por lo tanto no debería sorprendernos una propuesta de esas. Sin embargo, voy a permitirme inventar una historia ficticia alrededor del asunto sólo para intentar una justificación racional de la propuesta:
Mancuso y otros
jefes paramilitares encarcelados deciden asustar al presidente a ver qué cara pone. Afirman que van a confesar toda la
verdad: que el paramilitarismo es un modelo de estado. Un modelo de seguridad "democrática" que pretende proteger los intereses de los ricos del país y del narcotráfico, su propio negocio. Sostienen que la mitad de los congresistas están manchados, que los bancos están involucrados en el lavado de activos, que los grandes empresarios aportaron sus limpios recursos, que el gobierno es la cabeza de todo el asunto y que los medios de comunicación, propiedad de los empresarios, colaboran desinformando y entreteniendo al pueblo ignorante.
Los jefes hacen estas declaraciones sabiendo que en este país se pueden retractar, cambiar las versiones, conseguir los testigos, esconder las pruebas, enredar la pita, salir libres, o conseguir una cárcel cómoda, parecida a una finca, desde donde puedan seguir trabajando hasta que el Divino Niño Jesús les haga el milagrito de dejarlos totalmente impunes. Pero
saben que se trata de un ajedrez complicado, donde los intereses de mucha
gente están implicados. Incluso saben que el sistema funciona mejor con un presidente que parezca todo lo inocente y puro que se pueda; católico, devoto, esposo y padre ejemplar, trabajador, cosa que nuestras piadosas madres crean que es un santo, para poder así mover sus hilos con toda libertad y permanecer en el poder por los siglos de los siglos. Amén.
El presidente aparece en los medios defendiendo la excarcelación de los que digan "la verdad", sin duda una verdad conveniente para todos, que pueda mantenerlos un rato más disfrutando de los privilegios del poder, de las "ayudas" de Bush, de los dineros extras que nos aporta el narcotráfico. Porque han de saber que este país exportará droga hasta que se legalice, pase lo que pase, porque la demanda es mucha y el tiempo de una vida ambiciosa muy corto. Demasiado, diría yo.
El aire se va a ir enrareciendo cada vez más a medida que nos acerquemos a las elecciones presidenciales. La gente se va a escandalizar por las declaraciones de los jefes paramilitares y muchos dirán que no se puede creer en palabras de criminales, mucho menos cuando se meten con el santo del palacio ¡que pobrecito, como se esfuerza por llevarle mercaditos a los pobres en sus concejos comunales!
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