"Don Diego" se coló hasta en las entrañas de las FF.MM.
La fiscalía develó que diez militares de medio y alto rango hacían parte del brazo armado del narcotraficante Diego Montoya Henao, más conocido como "Don Diego".
Esta infiltración, poco conocida en la historia del
ejército colombiano, se realizó para rescatar al hermano del capo de la cárcel de Cómbita e impedir su arresto, garantizándole, entre otras, la movilidad en diferentes puntos del país.
La denuncia de los medios de comunicación fue clave para iniciar la investigación. El primer capturado fue el Capitán retirado Manuel Enrique Pinzón, quien reveló aspectos claves del plan.
De acuerdo a su versión, el grupo de militares facilitó en varias oportunidades, junto con un agente de la DEA, la huída de Don Diego.
Tres días después de "destaparse la olla" el ministro de defensa, Jua Manuel Santos, reconoció la
infiltración de la
mafia en el ejército. Admitió, además, las fallas en el servicio de inteligencia militar.
Una funcionaria, Ana Carolina Laverde, fue la encargada de suministrar los números de los empleados de la industria militar al capitán retirado, que trabajaba ya con Don Diego.
Dentro de la investigación se conservan las grabaciones de intercepciones telefónicas.
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