Lenguas largas – Ideas cortas
Que lejos estamos de la verdadera política: la búsqueda del
bienestar de las sociedades.
El hermano país venezolano, no debe permitir que se continúe imponiendo el menoscabo y abuso por sobre los derechos del pueblo libre, que se siga dilapidando sus riquezas y patrimonio para sostener el ego malsano y de gran perjuicio no solo para su nación sino para sus vecinos.
Pueblo venezolano, estamos con ustedes, reaccionen.
La convicción nos asiste al pensar que hay un grupo intelectualmente capaz de organizar democráticamente a sus conciudadanos para encausar nuevamente a sus instituciones arrebatándolas de manos caprichosas con el único afán de satisfacer ambiciones personales y delirios de grandeza.
Pueblos hermanos somos; debemos mutuamente apoyarnos, quienes tenemos como único afán el pensar en el bienestar común, la sana convivencia e intercambio comercial, social y cultural.
Lamentablemente aquí también surgen elementos torcidos que no dudan en componendas con hipócrita máscara tratando de presentar como desinteresado sus peligrosas alianzas.
No me refiero a declarados
terroristas, que aunque equivocados y causando gran daño, son menos peligrosos que quienes se nutren, comen, viven y disfrutan de bienestar gracias al erario público, habiendo prometido al pueblo representarlo dignamente.
Me refiero a quienes habiendo ostentado la dignidad de presidente, ahora en su condición de ex, traicionan al país y sus instituciones.
De esto no escapan senadores activos como Petro, Piedad Córdoba entre otros; funcionarios públicos activos, con elección popular, que desconociendo el orden jerárquico constitucional y el desempeño de funciones, como la diplomacia, con responsabilidad únicamente en cabeza del presidente y su canciller, pretenden componendas orientadas a traicionar la política trazada por quien tiene esa responsabilidad de representar al país por la voluntad de soberana democracia.
Señores gobernadores y alcaldes, no piensen mezquinamente, no se dejen engañar que el propósito es crear división.
No desconocemos las dificultades económicas a que han sido abocados algunos compatriotas, gremios y regiones.
Si no reaccionamos a tiempo nuestros herederos pagaran las consecuencias.
Los delirios de grandeza los pueblos los han pagado con creces y a que precio: Hitler, Fidel Castro, por nombrar algunos del pasado próximo, pero si escudriña en Ecuador, Nicaragua,
Bolivia, cuyos gobernantes se convirtieron en títeres de Chávez, verán el freno impuesto al desarrollo por seguir a tan perturbador elemento como es este mal vecino.
Políticos con suficiente capital moral, intelectual y genuino deseo por el bienestar de sus pueblos, han guardado distancia a pesar de los “regalos” de petrodólares, como si fuera capital personal que el señor Chávez puede despilfarrar a su antojo.
A distancia se han mantenido, cuando comprendieron los verdaderos planes y motivaciones los representantes de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Perú.
La dignidad tiene un altísimo precio.
Gracias a Dios, Álvaro Uribe lo entendió a tiempo y corrigió el error en que había caido, poniendo a cuidar el queso a un ratón.
Los asesores del presidente Chávez, lentos para inventar, les costó mucho tiempo y me imagino muchos dolores de cabeza el pensar que disculpa dar a Suecia por transferir armas a las FARC. Ni ellos mismos creen sus mentiras.
Conclusión, mucho deseamos que nuestros alcaldes y gobernadores no se presten a componendas con el enemigo regional, para lo cual no ha tenido reparos en busca armarse con tecnología nuclear con terroríficas alianzas.
El respetuoso llamado es también para el pueblo ecuatoriano, boliviano, nicaragüense, argentino con la esperanza de que sus representantes reaccionen y vean el daño que vendrá para todos.
MARIO E. MARTÍNEZ B.