CRITICA A LA VISIÓN DEL MOVIMIENTO PEDAGÓGICO PLANTEADO POR LA REVISTA EDUCACIÓN Y CULTURA
Con motivo de su última
edición y del cumpleaños del movimiento de educadores (del cual por muchas razones me he abstenido de vincularme) se ha hecho alusión a 50 años de lucha por los derechos de los docentes, pero también se hace una publicación bastante amplia retomando el movimiento pedagógico.
Si bien, soy graduado de licenciatura de la Universidad de los Llanos, siento que estoy bastante lejos de ser un pedagogo, sin embargo, el espíritu rebelde y libre (puede ser redundante) me llevan a expresar mi concepto respecto de mi óptica de lo que se ha denominado movimiento pedagógico y que a mi parecer, hace unos cuantos años el Ministerio de Educación ha querido darle cause, con algunos puntos a favor y otros muy en contra.
El movimiento pedagógico es el arte del librepensamiento del docente, es la capacidad de actuar sin sentirse articulado a ninguno otros, actuando solo porque su razón y tal vez su corazón se lo dicta de esa manera; actuando acorde a las nuevas necesidades que presentan las comunidades y a los nuevos retos que impone el mundo moderno; En la actualidad se podría citar lidiar con una familia desorientada, un niño sin formación y un país violento
El movimiento pedagógico se convierte entonces en el punto donde convergen todas las ideas propuestas… en un punto en el cual sin ponerse cita se encuentran todos los caminos, comprendiendo que este del quehacer pedagógico ha llevado a los docentes a incorporar valores que han sido incorporados por otros, elaborando un saber social más complejo, que se constituye en un nuevo paso adelante en el conocimiento pedagógico.
De esta manera el movimiento pedagógico se nutrió por años… en el encuentro de docentes que narrando sus experiencias formaron no solo nuevos conocimientos en quienes escucharon, si no también, poniendo en tela de juicio el nivel de su alcance, reflexionando día a día sobre su quehacer; hoy podríamos decir que esa reflexión gira en torno a la mega diversidad, la aldea global, los derechos humanos (del niño por supuesto) y la búsqueda de la felicidad. Sin embargo, ¿podríamos decir que hay alguien que sea dueño de esa búsqueda? O ¿hay alguien que realmente guíe la búsqueda de cada uno de los docentes?; ¿su manera de alcanzarlo?
El movimiento pedagógico recorre simultáneamente muchos caminos, muchos medios, muchas dimensiones… el movimiento pedagógico se origino como una acción rebelde hacia esa incapacidad de tener la luz; esa necesidad de encontrar reglas exactas respecto del comportamiento humano, de los valores, del alcance de la pedagogía, como una ola retrasada del mar de la inquisición que se vivió en Europa en el siglo XV – XVII.
En la revista educación y cultura se citan conceptos que algún vez estuvieron sujetos a la normatividad colombiana, como son la dimensión del maestro como funcionario público, primeramente y posteriormente como trabajador de la ciencia y la cultura; ahora el concepto está amarrado a otros eventos propios de la modernidad y la revivida tecnocracia, llevando a puntualizar al docente en aquel que lleva a cabo actividades académicas dentro de la institución; lo cual parece no retoma el concepto tan amplio, romántico y universal que tiene la educación. Así las cosas… el conceezpto de la educación es muy completo… mas decirlo, demasiado amplio; y el docente… moderno… quien lleva a cabo las labores académicas… se siente… como una mosca en una sopa… aquel que ejecuta lo que le toca.
Estoy terminando este artículo y aun no lo he dicho… pero no me cabe en la cabeza como alguien usa una revista para llamarse pionero o precursor u otras cosas similares respecto del movimiento pedagógico; esto sería como encasillarlo desde su nacimiento, como negar su existencia, o decir que nació muerto…
Así las cosas, el movimiento pedagógico… no podrá tener padre tangible… es efímero, es de todos, se entrega a quien quiera pensar en hacer algo diferente en la pedagogía, a quien quiera reflexionar sobre ella, a quien esté dispuesto a comprender las de sus semejantes, a quien sea blanco, negro, rojo, amarillo o de cualquier color… no tiene padre, pero si madre… la reflexión pedagógica.
daniel leon sanchez
andrew_stalin@yahoo.com