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Síntesis y críticas breves

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La CHABACANERIA DEL NOVEL

por : emanuelempresae     


GABO, CHABACANERIA, ORDINARIES OPUESTO A CARLOS VIVES, CULTURA, NOBLEZA.
Cuando la sociedad de la cual hacemos parte
nos exalta, en ocasiones inmerecidamente, nos coloca posición tal que hemos de ser ejemplo para las nuevas generaciones.
Pecando de ingenuo, eso fue lo que mis padres me transmitieron y yo lo creo a pie juntillas y me esfuerzo por ponerlo en práctica, no por haber sido exaltado, sino por la gran obligación que tenemos con esas nuevas generaciones.
No se si Carlos Vives lo perciba en esa forma, creo que sí. Lo que si me consta es su respeto y actitud ante el público y en forma particular con las personas.
Alguien me contaba de la nobleza mostrada en una ocasión en que Vives, correspondiendo a la admiración de una señora, se devolvió a darle la mano y no por la coquetería, pues podría por edad ser su abuela. Esta aludida señora es Esthercita Fuentes y sucedió en el aeropuerto El Dorado.
Personalmente, junto con mi familia: esposa e hijos, fuimos objeto de la amabilidad y buenas maneras de nuestro compositor e intérprete del folclor colombiano en el Muelle de Los Pegasos, Cartagena, recibiendo a la “Caracola”, cuando con la amabilidad que lo caracteriza se acercó a saludarnos.
Hasta ahí la cara amable o el lado de la moneda de personajes que entienden que se deben a un público que los aprecia y admira y que son concientes de la gran influencia que tienen en la juventud y niñez y por consiguiente en la sociedad.
Lamentablemente la otra cara es fea, desagradable, no edificante y esta muy lejos de ser ejemplo de buenas maneras delicadeza y nobleza.
En alguna de las tantas celebraciones hechas en honor del premio novel colombiano, un niño se acercó al aludido escritor y le dijo en tono emocionado y siguiendo talvez doctrinas de profesores, preocupados por transmitir mas técnicas y conocimientos que formación y educación; admirando al citado personaje que él tenía coleccionados todos sus libros, reportajes y artículos que en revistas y periódicos encontraba y que los guardaba con especial cuidado.
Nuestro gran personaje, en actitud increíble, le contesto destempladamente: ”y es que usted ¿no tiene nada mas que hacer?”
Tamaña respuesta para un niño que ve como su gran oportunidad de encuentro con ese “su personaje”, es inconcebible.
Inconcebible para alguien con una mayor obligación de ejemplo pues es materia del pensum académico el conocer los “exponentes” de la literatura y tanto mas los galardonados con el Premio Novel.
Cuando a la pregunta de un periodista de televisión responde que “esa mierda de los homenajes ya me tiene jarto…” Es hora de pensar que nuestro aludido personaje no esta a la altura que la nación y el mundo le ha dado.
Definitivamente antes que doctores, expertos, noveles y demás hemos de ser personas.
Será que ese antiguo dicho: “lo que natura no dá, la Sorbona no lo, presta” es mas real de lo que suponemos.
Tal parece, se pueden aprender las técnicas de las letras, las diferentes figuras literarias, figuras retóricas o manejo de los tropos, pero hay aspectos que deben venir de lo muy profundo de la formación; definido como lo que implica nobleza, buenos modales educación y esa especial cualidad de la buena relación con todas las expresiones y manifestaciones humanas.
Iniciamos aludiendo a la obligación que todos tenemos a la formación de las generaciones que se están formando y cuanto mas de parte de aquellas figuras de reconocimiento publico.
En lo que va corrido de la existencia humana, el sentido de respeto por la familia, los niños y en general las personas, al menos como norma de educación, respeto y convivencia, sino por que Dios así lo indica, nos absteníamos del uso de palabras no edificantes y que en cierta forma eran un insulto a las buenas maneras de la convivencia.
Prueba de ello es que los medios de información, escrita o hablada, cuando se presentaba la alusión a esas expresiones se cambiaban por signos, pitos o chicharras.
Para gran sorpresa, quien se espera sea ejemplo del buen hablar y decencia, de un tajo, dada su posición de “autoridad” del idioma, anuló esa buena costumbre imponiendo ahora como norma, la grosería, la ordinariez desfachatada en el hablar.
Tristemente no se queda tan solo en el hablar, el comportamiento chabacano, bajo, grosero, con desfachatez invade todos los ámbitos del ser humano.
Cuando el “maestro” Gabo con resonancia anunció su “gran obra”: “Memoria de mis putas tristes” oficializó esta mal sana costumbre. No es que se nos revienten los tímpanos al escuchar o las retinas se rasguen, pero si lamentamos oír a la niñez cada vez con mayor grosería y desparpajo en su léxico, porque de quienes deberían recibir ejemplo, reciben todo lo contrario.
LA DEGRADACIÓN HUMANA EN TODOS LOS SENTIDOS ES INNEGABLE
¿Tenemos derecho a reprochar quejándonos por la desordenada actitud de la juventud?
Nosotros como adultos ¿qué parámetros estamos siguiendo? ¿O estamos actuando como sin Dios ni ley?
Créalo o no de toda palabra necia se dará cuenta, así está determinado y así será.
Publicado el: junio 25, 2009

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