INFANTES VÍCTIMAS DEL
TERRORISMO Cuando oscurece, los niños de Uganda dejan sus casas, y se les puede ver caminando descalzos por los senderos y carreteras. Las zonas rurales donde viven, cuando anochece, se
vuelven extremadamente peligrosas. Grupos de guerrilleros invaden estas comunidades y arrancan, literalmente, a los niños de sus hogares. A las niñas las vuelven esclavas sexuales, y a los niños, precoces soldados o porteadores. Al amanecer, emprenden el regreso a casa, ya que el peligro ha desaparecido junto con la claridad del alba. Los padres, angustiados, se preparan sicológicamente para la posible muerte de alguno de sus hijos, al llegar la noche.
En Sierra Leona también hay víctimas del terrorismo. En esta zona se pueden encontrar adolescentes, a los cuáles les fueron amputados las
manos y los pies, apenas cuando tenían un
año o dos, de edad.
Los
pequeños INFANTES de Afganistán, que confunden las minas de colores intensos con juguetes, pierden a menudo sus dedos u ojos, cuando
estallan entre sus manos. Se les ha despojado violentamente de su niñez. Otras criaturas, no pueden siquiera contarlo, ya que han sido víctimas fatales de este flagelo.
Esta forma violenta de lucha política, como se puede definir el terrorismo, que persigue la destrucción del orden establecido, intimida actualmente a todo el globo terráqueo. La idea es crear un clima de inseguridad y terror, y se ha acrecentado desde el año 2001, con la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York. A continuación, se pude citar Estambul el 15 de noviembre de 2003, y sin poder olvidar el atentado de Madrid, el 11 de Marzo de 2004.
Frecuentemente se producen atentados; nada detiene estas sanguinarias manifestaciones. Bombas estallan en cualquier lugar, sin importar si son hombres, mujeres, o incluso pequeños e indefensos niños, los alcanzados por los explosivos.
Celeste Luna
Más sinopsis sobre revista Despertad