Reagan no logró persuadir a Galtieri
"YO NO CREÍ QUE LO HARÍAN"
El
presidente norteamericano Ronald Reagan no logró persuadir al gobierno argentino para que suspenda la operación de
desembarco en las
islas Malvinas desarrollada entre la noche del jueves y la mañana de ayer.
Esto fue revelado por el propio presidente de los Estados Unidos, quien informó que había mantenido una conversación telefónica de treinta minutos con el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, presidente de la República Argentina, a última hora de la noche del jueves, cuando ya un grupo
comando de la Infantería de Marina había logrado establecer una cabecera de playa en el desembarco cerca de Puerto Rivero (ex Puerto Stanley).
El presidente Reagan, en el transcurso de una ceremonia que tuvo lugar en la Casa Blanca, manifestó que no creía que los argentinos fueran a consumar el desembarco.
En Buenos Aires, el secretario de Información
pública de la Presidencia, Rodolfo Baltiérrez, había informado sobre el contacto telefónico entre los presidentes de la Argentina y los Estados Unidos. Ese anticipo fue confirmado, horas después, por el vocero de prensa de la Casa Blanca, Larry Speakes, quien señaló que la conversación telefónica tuvo una duración sin precedentes y se efectuó por medio de intérpretes, durando el diálogo real de los presidentes unos veinticinco minutos.
Speakes dijo que Reagan se mostró preocupado por la situación y que deseaba ver que las hostilidades sean evitadas. Dijo también que el gobierno de los Estados Unidos tenía voluntad de contribuir para que se llegase a una solución pacífica.
El vocero se negó a revelar las respuestas del presidente Galtieri al primer mandatario estadounidense.
Al tomar contacto con los periodistas, el presidente Reagan expresó que los Estados Unidos sólo actuarían si pueden ayudar en la disputa.
Esta intervención de Reagan fue el último esfuerzo de Washington por intentar llevar adelante una mediación en el
conflicto.
El
embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires, Harry Schlaudeman, había desplegado una intensa gestión entre la Argentina y Gran Bretaña, a través de reuniones con el canciller argentino Nicanor Costa Méndez y con el embajador británico en Buenos Aires, Anthony Williams.
Esa gestión mediadora llegó a un punto crítico cuando el embajador Schlaudeman se entrevistó directamente con el presidente Galtieri, en presencia de Costa Méndez, y le anticipó que Ronald Reagan estaba dispuesto a interceder personalmente para evitar el conflicto.
(CLARÍN - Sábado 3 de abril de 1982 - Política - Página 18)
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