Isabel Perón: ¿
maldad o ingenuidad?
Isabel Perón, accedió alpoder en la República Argentina, tras la posterior muerte de Juan Domingo Perón, que ocurriera el uno de julio de 1974; ella acompañó a su esposo en la fórmula presidencial que venciera por amplio margen en setiembre de 1973; teniendo en cuenta eso, su llegada al poder fue legítima. Pero Isabelita no estaba sola, la rodeaban hombres nefastos, como un grupo de sindicalistas destacandosé entre ellos, Lorenzo Miguel y el secretario General de la CGT ( Confederación General del Trabajo)Casildo Herreray el "brujo" Lopez Rega, que fuera en vida secretario privado de Juan Perón y tiene en su haber un ascenso meteórico de cabo de la policía a Comisario General; todos ellos y otros tantos influían totalmente en la viuda de Perón, la que rodeada por esos cuervos, debía obedecer, en caso contrario le comían los ojos, aunque de muy poco le sirvió tenerlos, si eran los otros los que miraban por ella. Cabe preguntarse
entonces que a treinta y dos años de que fuera derrocada por las Fuerza Armadas de la República Argentina, ésta mujer de 75 años de edad,querrá colaborar con la justicia de su país, dado a que ha sido detenida por orden de dos
jueces argentinos, por dos causas diferentes, pero que están relacionadas con la orden que surgió desde su presidencia de exterminar a la subersión, por decretos de Necesidad y Urgencia, que aun que no los firmó ella, por estar con licencia en ese tiempo, luego nada hizo por derogarlos; allí naciió la tristemente celebretriple A ( Alianza Anticomunista Argentina)Fue entonces un acto de maldad o de
ingenuidad politica, habrá creído Isabel que el poder era eterno y que talvez ella era la dueña de la verdad, o talvez su inocencia política, le señalaba que era ese el camino correcto. El asunto es que para ese entonces desaparecieron de la faz de la tierra 600 ciudadanos argentinos, nada más que por pensar distinto. En la actualidad los jueces
argentinos quieren investigar que ocurrió con los desaparecidos de entonces, los gobiernos anteriores, de Ricardo Alfonsín, Carlos Menem y Fernando De La Rúa, nada hicieron por esclarecer ese hecho, exceptuamos a Eduardo Duhalde por su gobierno fue de transición, pero para que exista la justicia, las cosas deben quedar en claro. La dignidad, la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de la verdad, siempre debe ser el faro que ilumine a todo gobierno democrático que se digne de serlo.
MAKIUS.
Más sinopsis sobre Isabel Perón: ¿ Ingenuidad o maldad ?