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Síntesis y críticas breves

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Crítica de la Argentina

por : richard228    



El Nadador:


Washington
Cucurto
Hoy me encontré ante una revelación, ante un gran secreto que la vida me quería mostrar hace rato y yo, como buen perejil, corriendo detrás de cosas vanas, me olvidaba de lo mas sencillo. ¡El día de mañana mi hijo será mi maestro! Ser padre es ser hijo un poco, y más de una vez un hijo es un padre. ¡Es así! Dije "maestro", aquel que enseña algo, aquel que dedica su vida en pos de un bienestar que va más allá de sí mismo. Y a veces pienso que importantes son los maestros argentinos.
Hoy fuí al club Almagro y vi por primera vez a mi hijo nadar. ¡A la flauta, el guacho nada mejor que una rana! Y esa impresión me dio al verlo debajo del agua clorosa: una rana delgaducha con antiparras. La profesora me dijo: ¡Papá, su hijo tiene condiciones y puede comenzar a competir con nadadores de trece años! ¡Pero si tiene seis años!
Un nadador, nunca vi uno, ni jamás me lo hubiera imaginado. Es más, la primera vez que veo un nadador en mi vida resulta ser mi hijo.
¡Mi hijo, un nadador olímpico, el Johnny Weismuller de Almagro, el Tarzán del cloro de la pileta! Nunca en la vida, jamás, ni en sueños, tuve la más mínima atención por el agua. La natación, los veleros, los barcos jamás movieron mi interés.
A veces escucho en la tele que la natación es buena para los pulmones, para los jubilados. Mi hijo tiene seis años y nada porque le gusta. su madre lo metió en el mundo de la natación. Ayer, sin ir más lejos, estábamos viendo los cortes de ruta en Gualeguaychú y mi hijo me pidió que lo llevara a Entre Ríos, donde, dicen, están los ríos más correntosos. No conozco Entre Ríos, ni jamás tuve el menor interés por el agua. Soy urbano. Mi hijo, si. Mi hijo es el nadador. Les cuento una intimidad: hoy lo llevé al club de la mano y los profesores, los administrativos, sus compañeritos de curso, cuando lo vieron llegar ¡lo aplaudieron! Me sorprendí, no entendía que pasaba.
Mi hijo hace algo que nunca haré. Lo vi ponerse su shorcito, perfilarse, elongar los músculos y tirarse al agua y cruzar la pileta larga, unos cien metros planos, me dicen, en pocos segundos. Me sorprendí, corrí a pasarle una toalla y me retaron por no ponerme unas ojotas. Lo esperé al otro lado de la pileta y lo abracé. En esa, se acercó el filósofo del barrio, un viejito derruido de nombre inglés, un tal Fogwill, y le dijo: "Muchachito, usted es un genio del agua".
Que será realmente un nadador? Un nadador es un aviador de las aguas, un hombre que domina al mar, que es el cielo al revés, no es poca cosa. Un nadador. Mi hijo, de acá a diez años será mi maestro, mi instructor, mi guía. Me enseñará a surcar el Río de la Plata; me enseñará a nadar para llamar la atención de las adolescentes en las playas de Quilmes. Cuando yo sea un viejito, como lo es hoy Fogwill, seré un viejito que nade y mi hijo cruzará los doscientos metros en diez segundos ¡Popularizará con su sonrisa y con su cola parada, la Natación! ¡Será un ícono de la sexualidad del futuro; un nadador, señores!
Publicado el: julio 07, 2008
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