El
lenguaje sexista discrimina negativamente a las mujeres.
Las mujeres ya no son las de antes. Su ámbito dejó de ser sólo el hogar y cada vez ganan más espacios. Un gran cambio que dejó mal parados a los hombres. Y que también impactó en ellas porque ahora no sólo se hacen cargo del
trabajo puertas afuera sino que las labores de la casa y el cuidado de los hijos siguen siendo en gran parte una obligación femenina. Ante esta realidad, la ex coordinadora del área de la
mujer de la Secretaría de Promoción Social del municipio, Mariana Alonso, sugiere una pronta democratización de las tareas domésticas y también prestar más atención al discurso desde donde se discrimina a la mujer.
El lenguaje no es neutro, ni tampoco plural, democrático, abarcativo e inclusivo. Justamente el título del libro que publicamos "Sexismo en el lenguaje" refleja que no es así. Para revertir la historia y garantizar una mayor
igualdad entre hombres y mujeres se debe tener en cuenta la lengua. Desde lo discursivo las mujeres hemos sido discriminadas y excluidas de los derechos. Nuestra voz ha sido silenciada. Por eso es importante a través del lenguaje indentificar la pluralidad del ser humano, de género.
El lenguaje es un elemento más de una construcción cultural que promueve igualdad o discrimina. Históricamente ocultó el protagonismo de la mujer en la historia y en la sociedad. Cuando nos referimos a lo universal se habla siempre en masculino, creyendo que de esa manera se incluye a la mujer. Mientras que distintas investigaciones marcan que muchas veces lo mencionado desde lo masculino hace referencia a una jerarquía de poder
El lenguaje sexista hace referencia a connotaciones negativas hacia lo femenino. Cuando se dice "hombre público" se connota honorabilidad, hombre de bien, mientras que cuando se dice "mujer pública" se asocia con prostituta. Además, las actividades que han sido ligadas a lo masculino, como el trabajo productivo, tienen una jerarquía mayor a las netamente femeninas. Por otra parte, con la palabra se silencian las identidades no heterosexuales
Estar antentos en nuestra
vida diaria es fundamental para construir individuos libres y responsables sobre bases de igualdad.
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