LA EDUCACION EL MEJOR LEGADO
Cuando los padres abandonan a los hijos y no se preocupan por ellos, y estos tienen que
colaborar para el sustento de la casa, cuidar de sus hermanos observando como la madre realiza labores extremas para sacar adelante esa familia, su mente infantil atesora esos recuerdos, y pierden parte de esa niñez hermosa convirtiéndose en adultos anticipadamente.
Crecen siendo personas responsables pero serias, taciturnas, y cuando llegan a tener hijos propios son obsesivos con su educación.
Si la crianza familiar no concuerda con la de la pareja que eligió las diferencias influyeran en la disciplina generando problemas entre ambos.
Educar es un trabajo titánico que requiere tiempo y paciencia por lo cual esta dulce labor aumenta tensiones que provocan desespero cuando las reglas llegan a romperse, los desacuerdos entre padres por la crianza llegan a convertirse en disputas que de no resolverse generan distanciamientos entre las parejas, situación que muchas veces aprovechan los hijos para manipular.
El
matrimonio es para permanecer unidos no solo cuando existen hijos de por medio, sino después que estos se convierten en autosuficientes, por lo tanto debemos educarlos recordando que la base es un matrimonio unido, fortalecido por la confianza, la comunicación, la compañía mutua, pero sobre todo un amor firme y verdadero.
La misión no es fácil pero indispensable para que los hijos respeten normas convirtiéndose en miembros importantes pero no el centro de todo, enseñándoles con cariño que los demás no nos adaptaremos a sus caprichos sino que ellos deben amoldarse a los deberes acordados por sus progenitores.
Educar hijos es el manual más esperado en las librerías...pero no existe, porque este se encuentra en la biblioteca humana poco explorada...el corazón de los padres.
Educar tarea difícil,
labor noble poco accionada, trabajar duro, no discutir delante de ellos, hablar con ellos, entenderlos, buscar ayuda, convivir, poner buenos ejemplos, apoyarlos hasta que dejen el nido es tarea loable, redoblar las ganas para dejar mejores hijos y mejores padres… es la meta, haberla cumplido… es la satisfacción del alma.
"Escucha hijo mío la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre"
Proverbios 1:8