UNA HISTORIA BONITA Y SENCILLA. El señor Ibrahim y las flores del corán es una película bien escrita
y dirigida por François Dupeyron que dentro del cine francés pasará sin pena ni gloria, pero que deja cierto regusto agradable en la mente del espectador.
La película, ambientada en un barrio bajo, cuenta la
historia de un chaval, huérfano de madre, judio, y su amistad con el tendero de la esquina, un viejo
musulman (Omar Shariff) que le enseñará a ver la vida de los adultos con ojos de niño. Una película entrañable, con toques dramáticos y aderezada con pequeñas chispas de humor.
Entre sus puntos débiles, la película cuenta con un guión cíclico previsible pero necesario en el conjunto de la historia.
En definitiva, una película que si cae en tus manos, puedes echar a cara y cruz si merece la pena verla.