Sufridas, atrevidas y travestidas, reza la segunda parte del título de este libro que pretende contestar preguntas controversiales
sobre la vida de los travestis. Conocer su cultura, sus problemas, sus clientes, sus sueños, su orientación sexual, es la finalidad de la investigación realizada por Jacobo Shifter. El
travestismo en su concepción moderna se conoce desde finales del siglo XIX. Sin embargo varios estudios demuestran que el travestismo ha estado ligado al quehacer de la humanidad desde épocas lejanas y por razones variadas. Una de las actividades en las que se presentaba el travestismo regularmente era el teatro. Ante la prohibición de que las mujeres salieran a escena, muchos hombres fueron castrados y vestidos de mujer para que interpretaran papeles femeninos. También el vestirse de mujer era actividad común para los libertinos, ya que de esta forma lograban introducirse en los aposentos de las doncellas y engañarlas. En el caso de las mujeres las razones para vestirse de hombre, iban desde políticas y religiosas hasta personales (las que no conseguían casarse se vestían de hombre para no ser señaladas y poder vivir tranquilas en alguna finca). En la actualidad, el travestismo tiene también razones diversas. Varios de los travestis no son
homosexuales; para ellos el vestirse de mujer es una manera de exitarse y forma parte de sus fantasías sexuales. Otros, los homosexuales y los trabajadores del sexo, desean convertirse en mujeres fabulosas, “princesas” capaces de atraer a cualquier hombre. Estas personas que como hombres son tipos poco llamativos, como mujeres pueden llegar a ser “despampanantes”. Es como un sueño convertido en realidad. Algunas de estas “princesas” realizan sus anhelos de juventud: se enamoran, se casan, triunfan económicamente. Para otras, alcanzar sus fantasias, significa terminar con grandes adicciones a las drogas, en condición marginal, o morir de sida. Otras terminan asesinadas o deciden suicidarse.