La narrativa tiene su inicio, cuando se está terminando un documental inconcluso por Una joven periodista, sobre el doctor
Ricardo Moreno Cañas, quien realmente existió en costa Rica.
Por otro lado un doctor escéptico es testigo de la curación milagrosa de una de sus pacientes cuya madre ha invocado la protección de Moreno Cañas.
Todo lo anterior obliga a los personajes meterse de lleno en la vida, obra, muerte y mito del
Dr. Moreno Cañas, el cual se destacó como un extraordinario médico y cirujano, además de político y promoción de diversas actividades deportivas.
Por su parte el pueblo lo ha llegado a considerar una especie de santo milagroso por sus míticas intervenciones quirúrgicas y por su desprendimiento con los más necesitados.
En lo político, Moreno Cañas expresó una fuerte tendencia socialista y nacionalista. Como fue diputado abogó por la nacionalización de los servicios eléctricos, en manos de empresas extranjeras. En agosto de 1938, es asesinado por Beltrán Cortés, uno de sus pacientes. El crimen, sucedió cuando muchos consideraban a Moreno Cañas como el virtual presidente de Costa Rica, para 1940. Alrededor de su muerte quedó una sombra de conspiración que nunca ha podido ser del todo esclarecida. Luego de su muerte, el pueblo lo convirtió en un santo y se comenzó a asegurar que el Doctor volvió de la muerte para curar a los enfermos elevándolo a la categoría de mito, como un espíritu benefactor, por lo que se le recuerda y convoca en la actualidad.
Para la periodista, exponer la vida de este personaje supone entrar en un laberinto de testimonios inexplicables, creencias populares, rumores que llegan del pasado. Pasan del campo de la certidumbre y la racionalidad a la especulación y lo sobrenatural, en donde la realidad y la ficción se funden y no pueden comprender, por lo que le llaman la Región Perdida.