El recién debutante director
Neill Blomkamp no pretende ocultar el orgullo de sus origenes, ya que en lugar de situar
a los aliens en alguna ciudad importante, los manda para su natal Sudafrica, algo muy loable. La historia, filmada a modo de documental, nos lleva a un tema muuuy pero muuuy gastado, la vida en otros mundos, sin embargo cabe resaltar que esta forma de ver a los alienigenas, es mucho mas real que la mayoría, pues en realidad estos pobres seres te terminan por dar asco, y en lugar de ver a los extraterrestres con la fantasiosa versión de que vienen a apoderarse del mundo, hacernos esclavos y llevarse nuestros recursos naturales (recursos que ya de por si quedan pocos), o de verlos como los simpáticos hombresitos que vienen a darnos su tecnológica a cambio de nada, o a intercambiar conocimiento (como si a alguien que maneja un plato volador se le pudiese enseñar algo), se nos pinta la historia como algo mas simple pero que a la larga podría ser la versión mas probable: iban de paso y se atoraron en el camino.
Pero en fin el punto es que los extraterrestres llegan a nuestro mundo y hay que concentrarlos en algún lugar, allí surge el distrito 9, sin embargo la cosa se empieza a complicar y los encargados de ese campo de concentración deciden moverlos a todos a otro punto, y para hacer eso designan a
Wikus un pobre hombre de debil caracter, atolondrado y victima de las circunstancias, quien termina siendo la clave oculta para el acceso a la tecnologia extreterrestre.