El director Michael Mann ha tratado de dar una sensación de originalidad para la cual no ha ahorrado detalle: Manejo de cámaras
muy rápido – tipo documental- cuando sigue los carros, cuando persigue a los personajes que corren, cuando hace un paneo circular por la habitación. Tenemos también una ambientación excelente con trajes de época, carteles y propagandas de estos años, mobiliario, costumbres. Los autos clásicos todos de un riguroso color negro, los hombres con elegantes abrigos sobre el traje. La ambientación al interior de las entidades bancarias podríamos decir que se ciñe con exactitud a la imagen real que proyectaban estas instituciones en esa época (1934). Una escena para resaltar es la filmada en la estación del tren, vemos un tren antiguo partiendo de la estación, con todo su engranaje con un enfoque tan cercano que nos hace sumergirnos en la pantalla y sentir realmente la potencia, el sonido y el trepidar de la locomotora.
Muy buena la actuación de
Johnny Deep que nos hace olvidar totalmente al Pirata Perla Negra para situarnos en este personaje roba-bancos que se convierte en la pesadilla de la Oficina de Seguridad Nacional (lo que llegaría a ser más adelante el FBI). Su actuación llena de carácter y de valentía a Dillinger, quien además posee cualidades como la elegancia y el romanticismo. Marion Cotillard hace un excelente papel como la chica de la cual Dillinger se enamora, inmersa en el guión donde todo está acorde a la época de la gran depresión, ella es consciente de ello y lo vive plenamente como tal.
La historia trepidante, nos mantiene todo el tiempo atentos, a pesar de ser una película larga (140 minutos) podríamos decir que no se sienten.