Las relaciones sociales subordinadas a la lógica de mercado produce y reproduce determinado tipo de estratificación social,
la cual se articula en una manera piramidal, en la cual los que más tienen serán los que más tendrán, y los que menos tienen poseen muy pocas posibilidades de movilidad social, esto no por incapacidad o por falta de voluntad, sino por la misma lógica del sistema. Este sistema rige las relaciones entre los seres humanos de tal forma que la única manera de sobrevivir en él, es asumir determinada racionalidad, la cual declara “yo soy si te destruyo a ti”. Esta competencia a muerte entre los seres humanos, característica de un darwinismo social, no puede generar más que el superdesarrollo de unos pocos, y la exclusión de una gran parte de la humanidad. Estas contradicciones entre grupos sociales genera conflictos entre ricos pobres, centro periferia, entre otras.
Cuando se comprende que el
poder no se da sólo en el ámbito de gobierno, sino en todas las relaciones sociales, desde la relación padre-hijo, hasta profesor-estudiante, se podría empezar a entender cuales son los intereses que se pretenden perpetuar. Pero cuando esos intereses declaran que no hay alternativa, que la única libertad es someterse al mercado, y hacen un análisis “científico”, parten de una racionalidad instrumental que abstrae de la vida humana, y cualquier juicio que se declare a favor de la vida humana se le considera juicio de valor, y por tanto no-válido. Es esta racionalidad la que crea desarrollo, pero con exclusión, es decir socavando las dos fuentes originales de la riqueza: el ser humano y la naturaleza(Marx).O parafraseando a Hinkelammert: La globalización neoliberal globaliza con los mercados la exclusión de los seres humanos.
Cuando en el pueblo de Milagro se presenta la situación de o someterse al grupo financiero o vivir en condiciones paupérrimas por las mismas características geográficas y la poca accesibilidad a algunos instrumentos de producción se dan relaciones de poder. Estas se dan entre los que tienen poder, no sólo el económico, sino que sus aliados son poderes estatales, como los policías, los encargados de gestiones ambientales, gobernadores etc; y aquellos que no tienen más capacidad de poner al servicio del poder su fuerza de trabajo. El recurso que media es el económico, es decir de las condiciones materiales para la vida humana.
Estas relaciones de poder se pueden producir y reproducir siempre y cuando su “equilibrio”, que no es más que una capacidad impuesta por medios coercitivos para imponer y someter su voluntad de una manera ideológica y material, no se altere. Este se altera cuando este circulo de relaciones dominador dominado es trastornado por alguien que no se somete. Este es el caso de la rebelión del pueblo de Milagro, comenzada por un joven que quiso usar el agua para sembrar en su tierra. Esta concientización o despertar de un pueblo por la lucha de sus derechos es algo que el poder lo ve como peligroso, porque pone en peligro su capacidad de dominio sobre el pueblo manipulado.
Cuando nos damos cuenta de que otro mundo es posible, y que no solo somos capaces, sino que es necesario como condición de posibilidad de vida futura, de cambiar una determinada estratificación social, que se centra no en el bien de todos, ni si quiera en el de las mayorías, sino en el de unos pocos, y que en sus valores se dan como pilares fundamentales el egoísmo, el máximo beneficio(lo máximo que le pueda sacar al otro) y el socavamiento de las dos fuentes originales de la riqueza: el ser humano y la naturaleza.
Por estas razones surgen propuestas de desarrollo sin exclusión, de una ética del bien común, de una racionalidad reproductiva. Todo esto se expresaría en el reconocimiento del otro como sujeto cargado de derechos y se aplicaría en la doctrina del amor al prójimo, en el “yo soy si tu eres”.