La realidad siempre supera a la ficción. Y la historia que nos cuenta
La Ola es un claro ejemplo de ello. Una película
basada en hechos reales y en la que se nos muestra cómo en Alemania se puede "repetir" el nacimiento de un grupo autoritario, excluyente, y con claras referencias al
nazismo de Hitler.
La Ola, película alemana dirigida por Dennis Gansel, es una buena película que reúne todos los elementos para mantener al espectador en tensión y pegado a la pantalla. Una buena historia que da pie a reflexionar sobre los métodos educativos; una buena estética que recuerda en parte al blanco tanto de la
La Naranja mecánica como de
Funny Games —la
violencia es un elemento más de la película—; y por supuesto, unos buenos personajes, bien interpretados, y cargados de motivaciones.
Sin embargo, algo falla. Y todo apunta, en mi opinión, al final de la película. Uno termina de ver la película y no es desazon lo que siente, ni miedo ante la posibilidad de que se repita un nuevo movimiento fascista. Tampoco es intranquilidad ante un mundo excluyente o violento. La sensación, aunque parezca increible, es de irrealidad, una sensación curiosa pese a saber que la película está basada en hechos reales.
Como siempre, no contaré el final, pero a quien se anime a verla, sí que le haría las siguientes preguntas: ¿quién es el auténtico culpable de la historia? ¿es quien recibe el castigo? Yo creo que no.