Dos vidas enmarcadas en el aprisionamiento; Kate Winslet (Rose) es la joven hastiada por los formalismos de la alta sociedad
inglesa y Leonardo di Caprio (Jack), que en el abandono de esa misma sociedad queda aprisionado por la belleza inalcanzable del corazón herido…, en una superproducción de Paramount y Twenty Century Fox el director James Cameron penetra en los recovecos del trasatlántico perdido durante 73 años en lo profundo del atlántico al encontrando el tino en la historia de la anciana que, evocando las reminiscencias de su juventud perdida en los años de la memoria tardía, cuenta la historia del diamante que plasmaría Jack en el lienzo desnudo de su amante. Un Ballet más parecido a un policía, fisgón, y dándole pistas a su patrón del paradero de su prometida y de cómo hacer para salir airoso de la tragedia que se avecinaba se robaba el show persiguiendo al dandy-pintor que con su bella enamorada hacían de las suyas: escupiendo como borrachos o asistiendo a las fiestas de la tercera clase. La gran mole de acero, treinta metros más largo que el Mauritania, chocaría en la lateral (estribor) con el tempano de hielo que alteraba las vidas de quienes sobrevivirían: Molly Braun, la joven esposa de Astor… y, personajes notables y no tan notables de la sociedad de comienzos del siglo XX abandonados a su suerte por la prepotencia de un Ismaelli deseoso de establecer el record mundial de velocidad para aquel entonces y dándole el honor al capitán del retiro de la deshonra al lograr los encabezados de los principales diarios que referían de la tragedia que cobraría las vidas de más del millar y medio de personas.