Walt Kowalski es un polaco-americano jubilado que vive en un barrio de Highland Park, Míchigan. Su vecindario era de personas
norteamericanas, pero ahora está lleno de inmigrantes, especialmente asiáticos“hmong”, que es una comunidad de Laos. Walt es una persona totalmente dura, inflexible, que nunca se ha llevado bien con sus dos hijos y critica a sus nietos. Nuestro protagonista a pesar de la edad se mantiene en buena forma, arregla todo en la casa, y además posee armas, pues como excombatiente de la guerra de Corea, tiene muy marcados sus recuerdos –de hecho es lo que lo ha martirizado toda su vida- y lo que hace que sea tan agrio y tajante.
La primera escena de la película corresponde al funeral de la esposa de Walt, donde él empieza una vida solo, acompañado solamente por su perra Daisy. Sumado a su soledad encontramos además su xenofobia, su intolerancia por lo moderno, su modo de pensar rígido. El vecindario donde vive Walt está plagado de bandas de delincuentes juveniles, y la que está más cercana a él es una de jóvenes hmong. El jefe de la pandilla es primo de Thao, vecino de Walt, quien es un joven calmado, casero que para nada quiere involucrarse en estos asuntos. El primo quiere meter a Thao a la banda, para lo cual le pone una prueba y es que robe el automóvil Gran Torino 1972, que es el mayor tesoro de Walt.
A raíz del incidente, Walt empieza a involucrarse con la familia vecina, y se hace amigo de Thao y su hermana, terminando por comprender las costumbres y modo de pensar de los hmong.
La película se desenvuelve entre las acciones violentas de las pandillas y la respuesta de Walt para todo esto, unido a la duda sobre las realidades de su propia vida, situación en la que colabora el sacerdote del área quien plantea la disyuntiva entre vida o muerte, conversación que sirve de hilo conductor en la película.