La historia de amor entre Humbert Humbert, un profesor de literatura de más de cuarenta años y Dolores Haze, una adolescente
de catorce, original del escritor ruso
Vladimir Nabokov, conoció una nueva adaptación al cine en 1997, después de la de Stanley Kubrick de 1962, esta vez a cargo de Adrian Lyne.
Humbert decide pasar las vacaciones de verano en un pequeño poblado de New Hampsire, Estados Unidos, antes de regresar a su labor académica. Es así que llega a casa de Charlotte Haze, una viuda que hace todo lo posible por alojar a aquel apuesto huésped en su casa, rebosante de desorden y baratijas. Ante tal paisaje, Humbert está a punto de huir, cuando Charlotte le muestra el jardín de la casa, en el que yace recostada su hija Dolores, una preciosa adolescente de catorce años. Desde ese mismo instante, Humbert se enamora enloquecidamente de ella, y decide permanecer allí como huésped para tener oportunidad de verla, ya que tiene un asombroso parecido con un amor interrumpido que él tuvo en su propia adolescencia. La naturaleza de Lolita es la coquetería, es una
ninphet que no tiene conciencia de su terrible poder de seducción. Humbert sufre ardorosamente a su lado y no sabe como seguir viéndola cuando Charlotte, a su vez enamorada de él, le hace una propuesta de matrimonio. Él acepta para estar cerca de Lolita, pero también comienza a desear la desaparición o la muerte de Charlotte, lo cual le es concedido, y además justo a tiempo: cuando ella descubre los planes de seducción que Humbert tenía preparados para su hija en una serie de escritos, decide vengarse de alguna desconocida manera y sale despavorida, siendo atropellada justo a las afueras de su casa, para sincera estupefacción de Humbert, por su inesperada buena fortuna.
Entonces recoge a Lolita, que en esos momentos estaba en un campamento de verano, y juntos emprenden un viaje por los Estados Unidos en el que finalmente se hacen amantes. Después de unos días Humbert cuenta a Lolita lo de la muerte de su madre, y ella decide seguir con Humbert, más que nada porque no tiene ningún otro lugar a dónde ir. Durante las estadías en ciertos hoteles, aparece un tipo que parece conocer el secreto de Humbert, aunque no se lo hace notar sino de manera ambigua. Terminado el verano se establecen en la ciudad donde Humbert da sus clases y es allí cuando comienza su debacle, porque se llena de celos por cualquier actividad de Lolita en la que él esté excluido, sufre por sus misteriosas desapariciones y se sorprende dolorosamente cuando ella le cobra por sus "favores".
Deciden emprender un segundo viaje a petición de Lolita, en el que Humbert descubre que alguien (sospecha de la policía) los sigue. En uno de los hoteles ella enferma y debe permanecer hospitalizada una noche para malestar de Humbert, que no soportaba separarse de ella. Al otro día, cuando va a recogerla, le informan que ha desaparecido. Y él, preso de la desesperación decide seguir su rastro, aunque poco a poco se da cuenta de que la ha perdido. Pasados unos años recibe una carta de Lolita en la que le pide ayuda económica. Y cuando va a verla, se da cuenta de que está casada y embarazada, pero que él aún sigue amándola con la misma vehemencia de siempre. Le pide que se vaya con él y ante su negativa, le pide que por lo menos le diga con quién había huido hacía años. Ella se lo dice y entonces Humbert va directamente a matarlo, sabedor de que sin ella no le queda más en la vida. La muerte de Clare Quilty, el "ladrón" o "secuestrador" de Lolita, a manos de Humbert tiene un climax grotesco-patético, y después de ello Humbert es arrestado y puesto en juicio. Morirá en prisión a los pocos meses, y no mucho después también morirá Lolita, en plena labor de parto.
El tono de esta versión cinematográfica (a pesar de las buenas interpretaciones de Jeremy Irons y de
Dominique Swain), resulta un tanto pálida en comparación con el magistral tono de la novela de Nabokov, que va sin tregua del humor negro a la melancolía, y que hace de Humbert Humbert uno de los canallas más entrañables que ha producido la literatura.