Julio y Tenoch son amigos desde siempre. No importa que el primero sea apenas clasemediero, mientras que el segundo es el
hijo de un político importante en la escena mexicana. Ambos están alrededor de los veinte años y coinciden en su forma de ver la vida: fuman marihuana, se divierten juntos, incluso tienen sesiones de "chaquetas compartidas", aunque claro, cada quien con lo suyo. Se llaman a sí mismos "Charolastras" como una manera de precisar que son diferentes de los demás: una especie de hermandad, que además cuenta con sus "manifiestos", y de la que son los únicos miembros. En una fiesta familiar de Tenoch, conocen a Luisa, una bella española ya en las fronteras de la madurez, quien es esposa del primo de Tenoch. En medio de sus incipientes alardes de conquista, la invitan a una playa que ni ellos mismos conocen y que presentan como un paraíso inolvidable y solitario: la Boca del Cielo, en el estado de Oaxaca. Invitación que después de unos días ambos olvidan, anegados por la cotidianidad de su vida post-adolescente. Sin embargo, después de una disputa amorosa con su esposo, Luisa llama a Tenoch con la inesperada noticia de que acepta la invitación para ir a la Boca del Cielo. Preparan un viaje improvisado y reciben equívocas indicaciones de sus amigos para llegar a esa playa que acaso no exista y parten junto con Luisa con la esperanza de seducirla lo más pronto posible. Durante el viaje, es inevitable que hablen de sus vidas, contando aquello que creen que los hará más admirables o interesantes, y casi cualquier conversación desemboca en el sexo, en cuán buenos son para ello y qué tan bien dotados se encuentran para esas faenas. Además, Luisa les da cuerda para ello, de forma más bien melancólica, ya que cuando está a solas, le da por llorar de forma inexplicable, o quizá por el repentino abandono de su esposo.
Cuando el auto se avería deben pernoctar y de pronto Tenoch se encuentra teniendo sexo con Luisa; de lo cual Julio se da cuenta. Lleno de despecho por no ser el elegido de Luisa, le confiesa a Tenoch que ya se ha tirado a su novia. Entonces pelean y discuten durante toda esa noche y el día siguiente. Luisa, sabedora de que ha roto un equilibrio, decide tener sexo también con Julio, lo que provoca que Tenoch, lleno de despecho por haber sido descartado, confiese que se ha tirado a la novia de Julio. Se pelean ahora los tres y tal parece que Luisa seguirá sin ellos. Al final se disculpan y deciden llegar a la playa con la promesa de no encender más peleas. Con mucha suerte llegan a una playa desierta cuando más se creían perdidos. Y tal parece que la vista del mar sirve para calmar los ánimos. Se tranquilizan y emprenden un viaje con un lanchero a otras playas cercanas. Cuando regresan, se encuentran con que una piara de cerdos ha dejado inservible el campamento. Entonces el mismo lanchero, junto con su familia, les ofrece un lugar para dormir con las comidas incluidas. Esa noche los tres hacen las paces y beben felices de la vida, aceptando cada quien sus errores o sus a veces inverosímiles traiciones con un humor inmejorable, como cuando Julio confiesa a Tenoch que se ha tirado a la madre de éste. Entonces es Luisa quien decide seducir simultáneamente a los dos Charolastras. Los tres ya han bebido bastante, han bailado, y ahora están en la minúscula cabaña que les rentó el lanchero. Luisa está con uno, después con los dos, y la toma se va perdiendo cuando Julio y Tenoch empiezan a trenzarse en un apasionado beso... Al día siguiente ambos se dan cuenta de que han tenido una aventura acaso homosexual y deciden volver a casa lo más rápido posible. Luisa se quedará a recorrer los mares Oaxaqueños. Meses más tarde Julio y Tenoch se encuentran, después de haberse evitado mutuamente, y así se sabe que Luisa se quedó para morir allá, víctima de un cáncer que no había contado a nadie. En ningún momento hablan de su experiencia homosexual y prometen hablarse pronto. Nunca volverán a verse.
Además de la historia, llaman también la atención los apellidos de los personajes, que son muy representativos de la historia mexicana (Julio Zapata, Tenoch Iturbide y Luisa Cortés) y que dotan a la película de un nivel un tanto alegórico.