Hellboy: El
ejército dorado Rojo, el hijo del infierno de cuernos cortados que vive
entre
nosotros, regresa en esta “aceptable” segunda parte para salvar
nuevamente al mundo. En esta ocasión, del malvado “nuevo rey” (príncipe, en
realidad, que mata a su padre para quedarse con el trono) del mundo invisible
de lo fantástico, mundo paralelo al nuestro y con el que existe un contacto
fluido, aunque no nos demos cuenta de ello. El nuevo rey tiene por objetivo
destruir a los hombres, pues han roto un pacto milenario de respeto mutuo. Para
ello, el rey tratará de liberar al
Ejército Dorado, un ejército de miles de
soldados dorados e infernales que viven en las entrañas de la tierra y que ha
estado dormido por cientos de años. De paso, pondrá a prueba si Hellboy (Ron
Perlman) es inmortal.
En esta segunda parte el colorado superhéroe no dejará de
lado su sarcástica personalidad, lo que le llevará a agravar sus conflictos con
su “mujer de fuego” (Selma Blair) quien le dará una sorpresa contundente, con
el jefe, y con el nuevo encargado de la unidad “súper secreta” (ya no tanto
gracias a Hellboy) Johan Krauss. Con su inseparable amigo Abe Sapiens está todo
bien, si hasta se agarran una borrachera digna de destacar como uno de los
momentos más cómicos, y a la vez tiernos, de la película.
Efectos especiales de altísima calidad, escenas de acción
convincentes y muy bien coreografiadas, personificaciones y vestuarios interesantes
y bien realizados, hacen de Hellboy una película con muchos atributos para el
entretenimiento, que, sin embargo, por momentos se achata y pierde ritmo. Es
una película bien lograda que, en lo personal, creo que sigue confirmando que
segundas partes nunca fueron buenas, porque, a pesar de no ser mala, la primera
la supera en muchos aspectos, quizás no en el aspecto visual, en ése aspecto
esta secuela es superior.
Mi calificación: “Buena”.
Dirección y guión: Guillermo Del Toro
Producida por Lawrence Gordon
Estudios: Universal Studios
Actores: Ron Perlman, Selma Blair, Doug Jones, James Dodd, Jeffrey Tambor, John
Alexander
Fotografía: Guillermo Navarro
Música: Danny Elfman
Montaje: Bernat Vilaplana
Año: 2008
Duración: 118 minutos