La película más representativa del género spaghetti western. Con duración cercana a las tres horas, este portento de película
te mantiene al filo de tu asiento todo el tiempo. Su director, Sergio Leone, se especializaba sobre todo en acercamientos al rostro del actor y en largas escenas sin apenas diálogos, exigiéndote toda tu atención si querías disfrutar del filme. La combinación de escenarios áridos y la música de Ennio Morricone en constante crescendo hacen que tu corazón empiece a latir cada vez con más fuerza hasta que escuchas los disparos de los gatilleros como en la escena final, donde se desarrolla un memorable duelo de tres. Esta película la he visto unas 6 veces y planeo verla antes de que finalice este año una vez más.
En el papel de “el bueno” , Clint Eastwood nos enseña que menos es más, desarrollando su personaje con una simpleza que raya en lo genial, tú lo ves ahí parado con su sombrero y su poncho mexicano y no necesita ni hablar. Lee Van Cliff , en el papel de “el malo”, te hace odiarlo por su cadena de bajezas. Y la nota cómica la da Eli Wallach como “el feo” o “Tuco”, pintoresco gatillero mexicano capaz de hacer lo que sea por “unos pocos dólares”.
La trama es bastante original, aquí no hay el muchacho bueno y la doncella en peligro. Aquí es una guerra de todos contra todos por la obtención de un tesoro escondido en un panteón con mil tumbas. Aunque es un filme rodado en los años sesentas yo lo considero completamente intemporal. Corre a rentarla si quieres ver buen cine. Excelente.