El film nos cuenta la historia de un grupo de estudiantes universitarios, actores amateurs, durante la Segunda
Guerra Mundial, cuando las tropas japonesas habían ocupado China. En el transcurrir de la trama veremos como la primera actriz de la compañía y sus compañeros son convencidos por un importante miembro revolucionario, para tratar de asesinar a un colaboracionista japonés. De esta manera la joven se ve obligada a ganarse la confianza de ese hombre y seducirlo, para eso deberá adoptar una nueva personalidad, por lo que cambiará en lo físico y en lo psicológico, esto último será lo más dolor le traerá, ya que deberá sufrir distintas vejaciones, hasta que finalmente descubra que también se ha enamorado de ese ser frió y calculador.
En este juego de seducción, deseo y peligro, que se producen entre los magníficos protagonistas, brilla la mano de su realizador Ang Lee, muy lejos de ese producto hollywoodense lleno de efectos especiales como lo fue Hulk, y mucho más cerca de la historia romántica de Secreto en la Montaña.
Sin escamotear en violencia ni escenas eróticas casi explícitas, Deseo y peligro permite acercarnos a un periodo muy difícil en la vida de China y de sus habitantes, con una lograda ambientación y con el interesante debut de Tang Wei, la que nos hace partícipes de todo su sufrimiento y desolación.