En México, el consumo de drogas cobra cada vez mayor relevancia como un problema de salud pública. Las dificultades derivadas
de las adicciones incluyen, entre muchísimas otras,
enfermedades mentales y de transmisión sexual, así como alteraciones en el sistema nervioso central. Todos ellos están trascendiendo en las nuevas generaciones, incluso desde etapas tan tempranas como la gestación. En la actualidad, el empleo de enervantes y estupefacientes muestra variaciones muy sofisticadas, y abundan los casos de jóvenes de ambos sexos, entre los 12 y 25 años, la mayoría de habitantes de ciudades grandes, que ya viven las secuelas de la utilización regular de la mariguana, cocaína, heroína o las metanfetaminas. Si este dato por sí solo resulta alarmante, lo es más si consideramos que las secuelas son hereditarias, y que los descendientes
de estas generaciones presentan al nacer un conjunto de síntomas de repercusiones severas: el Síndrome de
Abstinencia Neonatal (SAN).
Para conocer más sobre el SAN, la doctora Sandra Bonill, médico residente de la Clínica de Especialidades Pediátricas y Neonatológicas, en el Estado de México, define en qué consiste este padecimiento y de qué manera afecta a los neonatos:"Llamamos así al grupo de problemas fisiológicos que experimenta un recién nacido en el momento en que se suspende ´el suministro´de narcóticos, derivado del uso materno de drogas. Las sustancias tóxicas pasan del torrente sanguíneo de la progenitora al feto a través de la placenta, lo que provoca que el bebé adquiera la adicción. A partir del alumbramiento, el sistema nervioso central se encuentra hiperestimulado e inicia el síndrome de abstinencia.
¿Cuáles son las manifestaciones del SAN?
Dependen de varios factores, por ejemplo de la sustancia que haya sido utilizada, de cuándo fue la última vez que se consumió y del nivel de maduración del niño; es decir, si nació a término o fue prematuro. Los síntomas aparecen entre 24 y 48 horas después del nacimiento, o de cinco a diez días como máximo. En madres alcohólicas, estas manifestaciones pueden iniciar pocas horas luego del alumbramiento. Las más comunes son rigidez muscular, convulsiones, vómito, diarrea, deshidratación, temperatura inestable, temblores y mucha irritabilidad(llanto constante).
¿Todas las drogas son capaces de provocar esos síntomas?
Algunas más que otras, pero casi todas tienen algún efecto en los bebés. En los casos de madres heroinómanas aparece el síndrome en más de la mitad de los niños. En cuanto a la cocaína, anfetaminas, barbitúricos y otros narcóticos, éstos son capaces de causar los síntomas de los que hablamos anteriormente con mayor frecuencia; sin embargo, vale la pena señalar que aunque el alcohol no es una sustancia de uso ilegal, sus repercusiones en los niños son igual de graves; de hecho, es capaz de favorecer el desarrollo de defectos congénitos, como sucede en el Síndrome de Alcoholismo Fetal.
¿Cuáles son las dificultades que deben sortearse con mayor frecuencia en estos casos?
Desde su permanencia en el útero, el bebé se encuentra en un riesgo constante, porque es más difícil que las madres adictas puedan recibir atención prenatal; además, generalmente no sólo son dependientes de una sola sustancia, sino de varias a la vez, hecho que complica cualquier tratamiento.
Una vez que la madre ha dado a luz, ¿los problemas de salud del bebé continúan avanzando?
Depende del estado de cada niño, aunque todos tienen repercusiones a corto, mediano e incluso largo plazos. Si analizáramos las consecuencias de acuerdo con el empleo de las drogas más comunes, observaríamos que la heroína genera un síndrome de abstinencia grave que dura de cuatro a seis meses; las anfetaminas ocasionan que el bebé no tenga el peso adecuado al nacer y pueden presentarse hemorragias intracraneales; los hijos de madres cocainómanas tienen mayor riesgo de sufrir el Síndrome de Muerte Súbita del lactante(SIDS) y los pequeños nacidos de mujeres adictas a la mariguana son de talla más corta. En ese mismo sentido, el consumo de alcohol durante la gestación hace más lento el crecimiento, y en el Síndrome de Alcoholismo Fetal, del que hablábamos, se observan deformidades de la cabeza y la cara, defectos cardiacos y retardo mental, además de que los síntomas de abstinencia alcohólica pueden durar hasta 18 meses.
¿Como se diagnostica y trata el SAN?
Para diagnosticarlo, es necesario contar con un informe preciso del consumo de drogas de la madre, incluyendo la fecha en la que se empleó por última vez la sustancia o sustancias con las que se ha creado la dependencia; luego, por medio de un sistema de clasificación, se asignan puntos en relación con ciertos signos y síntomas, lo que determina la gravedad de cada uno. Respecto del tratamiento, éste dependerá de las especificidades de cada caso, con base en la edad gestacional del bebé, de su estado general de salud, los antecedentes médicos de la madre, la tolerancia del bebé a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias y a sus expectativas para evolucionar.
¿Existe alguna medida de prevención eficaz para evitar este mal en los niños?
La prevención es muy sencilla y requiere que la madre deje de consumir drogas antes de la concepción o en el momento en el que se entere de que está embarazada.A pesar de ello, ésta es sólo una parte de un problema que cada vez es más preocupante entre los jóvenes. Solucionar las causas y las consecuencias de las adicciones requiere mucho esfuerzo, especialmente de los padres de familia.