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Síntesis y críticas breves

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No necesitas usar anteojos para ver bien

por : Karlheinz    

Autor : William H. Bates
Te has hecho la pregunta: ¿Necesito usar anteojos para ver bien? La respuesta es "no necesariamente".  Existen diversos
ejercicios que recuperan la visión, incluso hasta los problemas mas complicados que existen.
Los anteojos lo que hacen es un acomodamiento del ojo para que el mismo se adapte a ver de otro ángulo de vista y la mayoria de veces no mejoran la visión sino que solo acostumbran al ojo para solucionar el problema.  Lo que sucede con todos los problemas de visión es que la persona educa mal a sus ojos y permite que se acostumbren a ver fijamente un pedazo de un lugar, tal como pasa en la televisón, en la computadora, etc.  Posicionan mal el modo de visión de los ojos y por lo tanto los acostumbran.  Hay muchas técnicas para mejorar esto, inclusive corregirlos al 100 porciento, y eso depende del problema de visión que se tenga. 
No necesita ninguna cirugía, los ejercicios hacen que sus ojos vuelvan a la normalidad para una perfecta visión.  Ud. puede quitarse las gafas desde ahora y experimentar que con los ejercicios sí se pueden corregir los diversos problemas de visión.
 Algunos de los ejercicios utilizados son:
- Mirada analítica: Uno de los malos hábitos de los ojos defectuosos es pretender abarcarlo todo en una sola ojeada, hecho que provoca una fijación de la mirada. Los ojos de los aborígenes de tribus en estado más primitivo tienen una movilidad continua. No fijan los ojos en ningún punto, sino que recorren todos los detalles y extraen una visión de conjunto. Esta es la forma saludable de mirar. La sociedad industrial ha propiciado la modificación de la visión natural que se traduce básicamente en una fijación de la mirada. Para impedirlo, es necesario que los ojos estén en continuo movimiento, tomando cada vez un pequeño detalle del conjunto y que la mirada se vaya moviendo rápidamente de un lugar a otro. De esta manera, el conjunto se dibujará de una manera más nítida a la vez que no representará un esfuerzo extraordinario para los ojos. Hasta que no se adquiera ese hábito, es un ejercicio muy beneficioso practicarlo con una imagen, un paisaje o fragmento, analizando sus partes poco a poco, moviendo rápidamente los ojos.
- Acomodación: Con una revista o un libro en la mano iniciar la lectura manteniéndolo lo más cerca posible de los ojos, empezar a alejarlo lentamente hasta tener el brazo estirado, volver a aproximar la página sin interrumpir la lectura, y así hasta veinticinco veces consecutivas. Después dejar el libro y colocar el dedo índice entre los ojos, los más cerca que sea posible de la cara, en posición vertical, alejarlo paulatinamente. Finalmente volver a acercarlo, pero siempre muy lentamente. Repetir unas veinticinco veces.
- Gimnasia directa: Este ejercicio tiene la finalidad de habituar el ojo a mirar en todas direcciones y recuperar así la flexibilidad de la musculatura, a la vez que afloja la tensión. Con la cabeza y los hombros relajados pero sin moverse, empezar a mirar primero a la derecha y después a la izquierda y viceversa. A continuación de arriba a abajo. Seguidamente se mirarán las cuatro esquinas de una habitación, i después de unos cuantos días se pasará a la rotación visual recorriendo un círculo con los ojos unas veinte veces en cada sentido. Otra forma de gimnasia directa es cruzar los ojos. En contra de las amenazas maternas de que podrían quedarse así de por vida, mirarse la nariz es una forma de estirar la musculatura. Estos ejercicios pueden resultar al comienzo un poco dolorosos, incluso producir como una especie de mareo debido a que los ojos se encuentran en tensión.
- Alternancia: Dirigir la mirada a un lugar oscuro, mantenerla allá unos segundos y mirar hacia un lugar muy iluminado. Efectuar una pausa en esta posición antes de mirar otra vez al lugar oscuro y así sucesivamente.
- Balanceo: Este ejercicio se practica de pie, con los pies separados unos 30 cms. y dejando que los brazos caigan libremente, a continuación se inicia un suave balanceo moviendo el cuerpo de un lado a otro. Hay que mover todo el cuerpo, no sólo la cabeza o el tronco, e ir levantando los pies alternativamente. Este ejercicio dispone de dos posibilidades: el balanceo corto y el amplio. En el balanceo corto los pies se separan unos 50 cm. aproximadamente. Hay que situarse delante de una ventana o paisaje, de manera que se disponga de un objeto cercano y otro más alejado. La oscilación debe ser lenta y acompasada. Hay que mantener la mirada en el objeto cercano. Al oscilar hacia la derecha parecerá que el paisaje se mueve hacia la izquierda en relación con el objeto cercano. Cuando se haya observado durante un buen rato, cerrar los ojos, y, sin dejar el movimiento, evocar la imagen, con los mismos movimientos. En el balanceo amplio los pies deben estar más separados y la oscilación debe ser mayor oscilación mayor.
- El Guiño: Es uno de los ejercicios más sencillo, y puede hacerse en cualquier momento, ya que simplemente se trata de eso, de guiñar el ojo. Guiñar el ojo permite eliminar los cuerpos extraños, al mismo tiempo que asegura una buena distribución de las secreciones lagrimales, es como un masaje. En el momento de cerrar el ojo, debe apretarse al máximo, tensando toda la musculatura ocular, y en el momento de abrir, relajar.
Publicado el: septiembre 17, 2008
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