Con el epígrafe de la Eneida “si no puedo doblegar a los dioses, conmoveré a los dioses del infierno”, en 1900 sale el libro
de Sigmund
Freud “la interpretación de los sueños”. El epígrafe se refiere al cruce del siglo XIX y el siglo XX.
En el siglo XIX se intentó cambiar con el progreso de la ciencia, medicina, etc. a fin de lograr la felicidad eterna.
En el siglo XX se sigue con este mismo fin aunque viendo que en realidad la felicidad eterna en algunos progresos no existe.
Freud emplea su realismo advirtiendo que la gente no buscaba la felicidad eterna y en cambio la prepara para enfrentar las angustias. Descubre el inconsciente sobre el que tenemos un mínimo control. Ya en el siglo XIX Leif o Brendan habían hablado del inconsciente, pero Freud pudo demostrar la existencia de éste con sus riquezas y terrores. Se consideraba un conquistador y le gustaba explorar.
Comenzó como investigador científico para luego dedicarse a la medicina y casarse con Martha Bernays. Frío y reservado planteó el psicoanálisis como una cura a través del amor. Por medio de su mentor, el médico vienés Josef Breuer descubrió el psicoanálisis al tratar éste a Bertha Pappenheim quien padecía de histeria, hipnotizada contaba como le habían aparecido los síntomas y haciéndola hablar éstos desaparecían.
Breuer se asustó del contenido sexual que había descubierto, más adelante Ana O. una paciente suya tuvo un embarazo imaginario afirmando que él era el padre, por todas estas situaciones decide abandonar la
hipnosis.
Freud, pese a su puritanismo no se asustó de la sexualidad continuando con la técnica de la hipnosis presionando la frente del paciente con la mano para luego pasar al método de la asociación de ideas. Freud escuchaba el relato divagante del paciente y por la memoria hacía la cura de palabras. La transferencia, la relación paciente – analista ayudó a comprender las relaciones infantiles del paciente con su madre o padre. Transformó la histeria en una infelicidad común a la humanidad. Entre los recuerdos de sus pacientes era común el abuso sexual en la infancia.
Al principio cruzó esas historias hasta el punto de creer que su padre había actuado del mismo modo con sus hermanos, pero luego mediante un auto-análisis se dio cuenta de las fantasías de sus pacientes, las hijas tenían fantasías sexuales con sus padres y los hijos con sus madres, estando celosos de su padre o madre según correspondiere. Esta idea ya la había plasmado Sófocles en su Edipo Rey.
De este descubrimiento se desprende el complejo de Edipo base de la teoría freudiana. Freud fue acusado de no revelar su descubrimiento inmediatamente aunque en realidad no lo hizo para no ofender a la alta sociedad vienesa.
La propia vida de Freud podría haber sido el disparador de su descubrimiento. Su padre Jacob, judío de Galitzia llega Moravia con sus dos hijos mayores y su segunda esposa Rebecca, luego se casa con Amalie de 19 años. Freud fue su primer hijo, en su niñez jugaba con su sobrino menor y su sobrina quienes eran los hijos de su hermanastro, Amalie había mantenido relaciones con su hijastro, hecho que le parecía normal, como que era una simple compañera de cama, algo más lógico que ser compañera de su anciano padre. A los tres años de edad la familia se separa, los hermanastros se van a Inglaterra y el resto a Viena donde vive por 79 años. Al casarse con Martha Bernays con la que tuvo 6 hijos se muda a la casa de Bregase donde ella no le permite hacer nada en la casa, se relaciona intelectual y emocionalmente con su hija Anna y mantiene una relación intelectual con su cuñada Minna quien vivía con ellos. Le atraían las mujeres con gran inteligencia y sentimientos.
Anna fue una gran analista de niños y nunca se casó. Según Freud los deseos reprimidos de los niños se convertían en síntomas neuróticos, entonces el adulto quedaba atrapado en estadíos infantiles como el oral, anal o fálico. El niño reprime su deseo hacia la madre por miedo a la castración.
Su legado abre el campo del estudio de la personalidad humana. Muere en Londres el 23 de diciembre de 1929 donde pasó su último año y medio.