El portador de Alzheimer comienza a presentar los primeros síntomas de la enfermedad olvidándose de donde guardó los documentos, la bolsa, las llaves, etc... olvidando el nombre de las personas, perdiéndose en la calle, aún estando cerca de su casa. En el transcurso de la enfermedad ya no sólo se olvida de las llaves como también para qué sirven, no sólo se olvida del nombre de las personas sino quiénes son... ya no se pierde sólo en las calles, se pierde hasta dentro de su propia casa, olvidándose donde queda el baño o la cocina.
Mira los rostros de las personas de su familia y no las reconoce. Pasa la mayor parte del tiempo acostado, se siente deprimido y sufre de alucinaciones. Dice frecuentemente estar siendo perseguido por alguien y llora muchísimo.
Toda la familia sufre demasiado.
No se debe aislar o internar al portador de esta enfermedad. Es un momento difícil, y sólo la familia con cariño, amor y dedicación puede ayudar para que, por lo menos, su ser querido pueda tener un final de vida digno, rodeado de amor y principalmente "paciencia."
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