El síndrome de muerte súbita infantil (SIDS) también conocido como muerte del pesebre o de la cuna, es la muerte súbita de
un infante aparentemente sano de entre 2 semanas y 1 año de edad, debida a causas desconocidas. Cerca del 95% de los casos ocurren entre los 2 y los 4 meses de edad. La incidencia de los promedios mundiales de SIDS es de alrededor del 1,5 por 1.000
nacidos vivos, y es responsable de al menos 7.000 muertes infantiles anuales en los Estados Unidos. SIDS ocurre más frecuentemente en
infantes varones, de bajo peso al nacer, particularmente bebés prematuros, infantes nacidos de madres que usan drogas narcóticas durante el embarazo, infantes de padres que fuman e infantes con infecciones respiratorias recientes. El último puede ser relacionado a la mayor frecuencia de SIDS durante los meses frios del invierno. Cerca del 60% de las víctimas de SIDS mueren por fallas respiratorias, y el 30% o más de fallas circulatorias. No hay una única explicación que se aplique a todos los casos y se han sido sugeridos varios disturbios fisiológicos.
Los investigadores han mostrado cambios consistentes con los niveles crónicamente reducidos de oxígeno en la sangre, posiblemente relacionados a fallas observadas en algunos bebés de una forma de hemoglobina fetal que se encima a la hemoglobina normal. En los pulmones de los bebés muertos por SIDS se han encontrado muchas más células inmunes que en los de los bebés sanos, sugiriendo una reacción alérgica. Los estudios europeos han mostrado que los bebés que duermen sobre su estómago son más vulnerables al SIDS, como los bebés que duermen en cunas muy blandas o en habitaciones sobrecalentadas y en bebés obesos.
En 1994 los pediatras en los Estados Unidos comenzaron a insistir que los bebés fueran puestos a dormir sobre sus espaldas, más que en la posición boca abajo. El porcentaje de SIDS bajó del 1,62 por 1.000 de los nacidos vivos en 1992 a 0,8 por 1.000 de los nacidos vivos en 1995. Esto es atribuido en parte al cambio en la posición al dormir, los investigadores estiman que significativamente más bebés son puestos a dormir sobre sus espaldas que en el pasado. Otros estudios han mostrado que la exposición al humo indirecta es uno de los más grandes riesgos de SIDS y hay componentes genéticos relativos a este problema del corazón.