La apnea del sueño es un desorden en el cual la respiración se detiene repetidamente durante el sueño por períodos que van
de diez segundos a un minuto o más. Las causas de la apnea del sueño no son conocidas por completo, pero en las formas más comunes, denominadas apnea del sueño obstructiva, la garganta se cierra durante el sueño, y como resultado la persona no es capaz de respirar. En contraste, en la apnea del sueño central, las vías aéreas permanecen abiertas pero la persona no hace esfueros aparentes por respirar. En ambos tipos de apnea del sueño, no se reasume la respiración, hasta que la persona se despierta brevemente, sólo para volverse a dormir y repetir el ciclo, en algunos casos cientos de veces durante la noche. El resultado puede ser un sueño discontinuo y no placentero, las personas con apnea del sueño sufren algunas veces de insomnio, pero con mayor frecuencia tienen excesiva
somnolencia en las horas del día. Los ronquidos ruidosos acompañan
frecuentemente esta condición. Las apneas (periodos donde la respiración se detiene) pueden ser percibidas por los compañeros de cama. Otras claves que se presentan en la apnea del sueño incluyen obesidad, una mandíbula inferior recesiva, la necesidad de orinar frecuentemente durante la noche, y la dificultad respiratoria aun cuando está despierto. Como las personas no están al tanto frecuentemente de sus apneas o la interrupción de su sueño, pueden tener apnea del sueño durante años sin darse cuenta de ello. Se estima un 4% de hombres y un 2% de mujeres de entre 30 a 60 años que padecen apnea del sueño y excesiva somnolencia, pero solo una pequeña fracción son diagnosticados correctamente. La identificación de las personas que tienen apnea del sueño es importante porque algunas condiciones serias pueden ser asociadas con esto. Estas incluyen presión arterial alta, ataque cardíaco, apoplegía, latidos irregulares del corazón y falla cardiáca congestiva. El diagnóstico de la apnea del sueño esta basado frecuentemente en parte de los resultados de un testeo durante la noche en un laboratorio especializado en el sueño. Mientras se demuestra la presencia de la apnea del sueño, están disponibles algunas opciones para el tratamiento. La más común es una máscara de presión positiva contínua en las vías aéreas (CPAP). Donde el aire a presión es administrado a traves de una máscara nasal, manteniendo la garganta abierta mientras la persona duerme. La cirugía para incrementar el tamaño de las vías aéreas es también posible pero no siempre exitosa. Para personas con apnea del sueño leve, una placa dental insertada en la boca al momento de dormir puede agrandar efectivamente las vías aéreas manteniendo la mandíbula o la lengua hacia adelante, lejos de la parte de atrás de la garganta. Individuos con sobrepeso pueden reducir la severidad de su apnea del sueño perdiendo peso. Con tratamiento adecuado, la somnolencia y los otros síntomas pueden ser reducidos o eliminados.