Una de esas entradas que encontré, resultó interesante y fue presentada con el título "algo en abstracto" Narra
algunos fragmentos de la vida de un médico y cirujano que arrinconó su profesión para dedicarse al juego llamado Ajedrez.
Después de leer la narración queda en el espíritu del lector la sensación de haber conocido a un hombre sin signo zodiacal, al que le son versátiles todos los signos, aún el signo de Tauro. Pudo presentar varios motilvos que le hicieeron abandonar su carrera en el raro universo de la medicina. Se había especializado en la rama que trata las enfermedades de las damas, o sea la tocología o también llamado obstetricia y ya puede imaginarse el lector si es válida o no una causa para abandonar un oficio el hecho de estar viendo, palpando y oliendo constantemente unas partes del cuerpo de una mujer, que le resultan tan interesantes e inapreciables al instinto masculino y al mismo tiempo observa que son las partes más vulnerables a las pestes y a las enfermedades por contagio sexual que ponen a oler horrorosamente y en vida al cuerpo de una bella mujer.
Aunque pudieron haber otros motivos que hicieron abandonar su profesión al médico, como la política y la envidia que siempre se percibe entre colegas, puede suponerse que siendo un intelectual con su pensamiento en constante avance, llegara a comprender que ese ser inmenso llamado mujer, merece la suerte de un ángel y no una peste mortal enquistada en sus partes más nobles.
Para fugarse a otro mundo pudo tomar el deporte de los automóviles que siempre le gustaron. Pudo dedicarse a escribir una novela relacionada con la fantasía y el horror de los hospitales, aún sobre la misma muerte. Pudo ser un gran navegante y llegar a poseer un velero. Había en su farmacia muchas estampas de lujosas naves colgadas en la pared y pudo ser un gran tirador al blanco, pero escogió el Ajedrez.