La Relación Sexual-Mitos Y Realidades
El ciclo de la respuesta sexual humana ha sido esquematizado como un proceso de cuatro fases: excitación, cúspide,
orgasmo y resolución. Durante la
fase de excitación y la fase de la cúspide que le sigue, tanto las mujeres como los hombres
experimentan una tensión muscular y palpitación intensas, rubor sexual (manchas en la piel
del pecho y cuello), erección de los pezones y congestión sanguínea en los vasos de los genitales que conducen a la expansión del clítoris y los labios menores (labios internos) de la mujer y erección del pene del hombre.
Adicionalmente, las paredes de la
vagina de la mujer, transpiran un
fluido lubricante, sus pechos se agrandan y su útero se eleva e incrementa su tamaño, el tercio exterior de la vagina femenina se expande y el músculo pubocoxigeal que circunda la abertura vaginal se tensa. Todas estas reacciones juntas forman lo que se llama “plataforma orgásmica”. Otras reacciones ocurren en los hombres, los testículos incrementan su tamaño, la piel escrotal se engruesa y las glándulas de Cowper (órganos del tamaño de un guisante localizados debajo de la próstata) segregan un fluido lubricante claro.
En la fase de la cúspide, el clítoris puede volverse muy sensible al tacto (al grado de sentir dolor) mientras todavía se encuentra retraído en su cubierta. Durante la fase orgásmica, tanto las mujeres como los hombres, experimentan espasmos musculares involuntarios, altas presión arterial y palpitaciones, respiración acelerada, contracciones del esfínter rectal, espasmos carpopedálicos en los pies y una súbita descarga de tensión sexual.
Los
orgasmos femeninos se caracterizan por contracciones rítmicas múltiples (separadas aproximadamente 0.8 segundos) del útero y la plataforma orgásmica que aferra el pene durante el coito facilita el orgasmo para ambos. Algunas mujeres también experimentan la eyaculación de fluido durante los orgasmos y que son producidos por la estimulación del punto Gräfenberg o punto G. Este punto está localizado aproximadamente a una pulgada dentro de la vagina sobre la pared anterior, justamente atrás del hueso púbico. Estimulando el punto G se puede provocar la producción y expulsión de fluido de la glándula Skene, la contraparte masculina de esta glándula es la próstata.
Existe cierto debate acerca de si los orgasmos resultantes de estimulación vaginal son diferentes de aquellos que resultan sólo de la estimulación del clítoris. Masters y Johnson sostienen que sólo existe una clase de orgasmo femenino, independientemente de que sea el clítoris, la vagina o ambos los que se estimulen. Otros investigadores sugieren que existen al menos tres clases diferentes de orgasmo femenino: el vulval, producido principalmente por estimulación del clítoris; el orgasmo uterino, producido por penetración vaginal o estimulación del punto G y el orgasmo mixto, producido por la combinación de diversos estímulos.
Mientras los investigadores discrepan acerca de los tipos de orgasmos, coinciden en que el orgasmo mismo, o el tipo de orgasmo que uno experimenta, es menos importante que la habilidad de expresar y disfrutar nuestra propia sexualidad.
Aunque muchas mujeres y algunos hombres se pueden desplazar de nuevo y con rapidez a través de las fases de excitación, cúspide y orgasmo, la mayoría de hombres experimentan un periodo refractario después del orgasmo y no son capaces de reexperimentar otra vez erección y orgasmo dentro de un periodo que puede durar desde unos pocos minutos hasta horas o días, dependiendo de su edad, genética y salud.
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