La inseminación
artificial consiste en la inyección de
semen en la vagina por medios instrumentales.
La inseminación en
humanos fue primeramente reportada a finales del siglo XIX. Su uso inicial ocurrió mayormente en secreto. No fue hasta que la congelación de semen se hizo técnicamente factible y confiable, a principios de los años 50 del pasado siglo, que la inseminación artificial en humanos se convirtió en un proceder más extendido. El primer descendiente humano de
espermatozoides almacenados nació en 1953. Hoy en día, alrededor de 65,000 niños nacidos en los Estados Unidos cada año, son producto de la inseminación artificial.
La inseminación artificial es
utilizada para alcanzar el embarazo cuando un impedimento anatómico impide la fertilización directa. Cuando el hombre es estéril, el semen se toma de un donante libre de padecimientos infecciosos o genéticos. En los casos donde la
mujer es incapaz de concebir como resultado de trompas defectuosas, un óvulo puede ser extraído quirúrgicamente de su ovario y fertilizado in vitro, es decir, en un Plato Petri bajo condiciones de laboratorio que simulan el medio dentro de la trompa donde normalmente la fertilización tiene lugar. El embrión es entonces transferido al útero materno para su desarrollo de la manera acostumbrada.
En años recientes la inseminación artificial ha sido utilizada como un medio de proporcionar un hijo a parejas donde la mujer no puede concebir. El semen del esposo es utilizado para fertilizar a una madre de reemplazo, que se dispone voluntariamente a albergar al niño, normalmente por una retribución monetaria y con el fin de entregarlo inmediatamente después de su nacimiento.
En 1998 los médicos anunciaron un método efectivo para seleccionar el
sexo de un niño producido por inseminación artificial. Como el cromosoma humano X o femenino tiene 2.8 % más ADN que el Y o cromosoma masculino, los espermatozoides pueden ser clasificados por la cantidad de ADN que contienen. Se separa un lote X conteniendo alrededor de un 85 % de espermatozoides X y otro lote Y que contiene alrededor del 65 % de espermatozoides Y. La mujer puede entonces ser inseminada con uno de estos lotes dependiendo del sexo que desea para su hijo. Esta tecnología está siendo utilizada en parejas que tienen padecimientos asociados al sexo, pero fue originalmente desarrollada para animales de granja.
La inseminación artificial en humanos ha planteado complejos problemas legales, religiosos, sociales y éticos en lo relativo a la naturaleza de la paternidad, los derechos de los progenitores naturales, así como otros concernientes a la eugenesia o mejoramiento racial. Los avances en la tecnología reproductiva han precedido a los acuerdos en estas materias.
Más reseñas sobre Inseminación Artificial