El deseo como expresión sexual varía grandemente de un individuo a otro. El deseo de una persona como expresión sexual está
influenciado por multitud de
factores que van desde los sentimientos de atracción, la disponibilidad de un compañero, el nivel de poder personal, económico, las actitudes culturales, la genética, las creencias religiosas, la edad, el nivel de salud y el género. Reportes investigativos han documentado que los humanos tienen la capacidad de disfrutar y enrolarse en la actividad sexual a través de sus vidas. Casi todos los seres humanos se expresan sexualmente (lo que va desde varias veces al día hasta unas pocas veces en toda la vida) a través de la masturbación, la cópula y otra variada gama de actividades, dependiendo de su nivel de deseo y de otros factores que influencian su comportamiento. El componente deseo en la sexualidad ha sido incorporado en modelos alternativos del ciclo de respuesta sexual por varios investigadores. Un modelo describe cuatro fases, comenzando con el deseo, combina las fases de meseta y excitación, el
orgasmo y la resolución. Otro modelo de cinco fases incluye el deseo, el despertar, la preparación fisiológica, el orgasmo y la satisfacción. Un tercer modelo combina las dimensiones fisiológicas y psicológicas de la respuesta sexual solapando el modelo de cuatro fases con los componentes psicológicos de la seducción, las sensaciones, la entrega y la reflexión.