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Neuralgia del trigémino: el dolor agudo más intenso conocido
Neuralgia del trigémino: el dolor agudo más intenso conocido
La neuralgia del trigémino es un cuadro caracterizado
por dolor facial intenso, de tipo lacerante o punzante, severo, generalmente unilateral y recurrente con episodios de breve duración e inicio brusco. Se localiza en el área facial inervada por el nervio trigémino.
Aunque el dolor puede ocurrir de forma espontánea, es habitual la presencia de zonas (llamadas gatillo) en las que se produce el dolor al tacto, al masticar, hablar, comer, sonreír o bostezar, al igual que por cambios de temperatura.
El trigémino es el principal nervio sensitivo de la cabeza (cara, dientes, boca, fosas nasales, senos paranasales, gran parte del cuero cabelludo y de las meninges) en contacto con el cráneo y el nervio motor de la masticación.
Esta neuralgia afecta a 4,3 de cada 100.000 habitantes cada año, y es algo más frecuente en mujeres que en hombres. Comienza a cualquier edad, aunque la mayoría de las formas no asociadas a otra enfermedad causante, se dan en mayores de 50 años.
Causas
No están del todo claras; parece que el dolor se origina por un fenómeno de desmielinización del nervio (pérdida de las células que lo envuelven y protegen), consecuencia de la compresión del nervio en algún tramo de su recorrido.
Síntomas
Se generan ataques muy agresivos de dolor facial o frontal, de un segundo a dos minutos de duración, que se expanden a la zona inervada por el nervio trigémino y se repiten con las mismas características en cada paciente.
Es un dolor agudo que se experimenta como pinchazos, por estimulación de las zonas gatillo o por factores desencadenantes como comer, hablar, lavarse la cara o los dientes. No hay síntomas o signos de lesión en el nervio.
Para confirmar el diagnóstico deben descartarse otras causas de dolor facial (como el dolor de dientes, sinusitis, cefalea, artritis).
Evolución de las neuralgias
Depende de la existencia o no de alguna enfermedad asociada. Las neuralgias son idiopáticas, tras los primeros brotes, suelen suscitar remisiones que duran meses o años, y con el paso del tiempo, las circunstancias dolorosas se tornan más asiduas y prolongadas.
Tratamiento
Se utilizan medicamentos, la cirugía sólo se emplea si éstos fracasan.
Cuando el ciclo de los episodios de dolor remite (en general, luego de 6-12 meses), puede retirarse la medicación.
La necesidad de mantener el tratamiento depende de la severidad del cuadro (repetición, intensidad y continuidad de los brotes).
Los fármacos efectivos son los anticonvulsionantes; es necesario ajustar muy bien las dosis, empezando por bajas, buscando la menor dosis que resulte eficaz y no genere efectos secundarios.
El retiro del tratamiento es en forma progresiva.
Alguno de estos medicamentos son la carbamacepina, la gabapentina, la pregabalina, la lamotrigina o el topiramato.
Durante el embarazo es preferible retirar la medicación, ya que no existe seguridad de que no dañen al feto.
Cirugía
Es la última alternativa cuando la farmacología no responde. Se descomprime el nervio trigémino (descomprensión microvascular), o se destruyen las fibras nerviosas que transmiten la percepción del dolor.
Otros tratamientos
Además, hay referencias acerca de los beneficios de otros procedimientos como la acupuntura o la hipnosis, si bien no existen ensayos clínicos que los avalen.
Publicado el: octubre 01, 2009
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