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Síntesis y críticas breves

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Mal de Pott: tuberculosis en la columna vertebral

por : marcelat    

Autor : Escuela de Salud Pública, Facultad de Medicina, Chile
MAL DE POTT: TUBERCULOSIS EN LA COLUMNA VERTEBRAL
El Mal de Pott, o la
TBC de columna vertebral, es la afección más frecuente después de la pulmonar, representando el 40% de las tuberculosis osteoarticulares. Quienes más padecen esta enfermedad son los hombres adultos.
La histología ósea esponjosa del cuerpo vertebral favorece el alojamiento del germen y, rápidamente, compromete el disco y el cuerpo vertebral vecino.
El micobacterium tuberculoso llega a la columna desde un foco primario extraarticular, casi siempre pulmonar y en ocasiones genitourinario.
Síntomas
El paciente se siente sin fuerzas, decaído, con pérdida de apetito y peso y con fiebre vespertina.
• Dolor: cervical, dorsal o lumbar; es espontáneo o se experimenta con los movimientos; muchas veces se confunde con dolor de la región dorsal o lumbago, pudiendo ocurrir espondilitis (enfermedad reumática que inflama articulaciones) si el dolor de espalda se vuelve crónico.
• Rigidez de columna: se produce por contractura de la musculatura paravertebral.
• Dificultad para deambular: el dolor provoca cansancio precoz y falta de voluntad de caminar.
El paciente -en la localización lumbar- no tiene fuerzas para extender el tronco. Esto, unido a la irritación y cambio de carácter, especialmente en los niños, obliga a un tratamiento inmediato para evitar complicaciones y signos tardíos (neumonía, paraplejia no recuperada).

Complicaciones
• Giba dorsal
• Absceso osifluente
• Alteraciones neurológicas
Aparecen tardíamente, pero pueden hacerlo en forma temprana y dejar secuelas.
Giba dorsal
Se presenta en la región torácica por derrumbe anterior de los cuerpos vertebrales.
Absceso osifluente
Sucede una destrucción vertebral y necrosis, sin signos locales de inflamación bacteriana.
Este absceso se labra camino de acuerdo a los planos de clivaje anatómico y a la gravedad de cada caso.
En la región cervical, se originan abscesos retrofaríngeos (afectan tejido conectivo y ganglios linfáticos), en la vaina de los escalenos (músculos superiores), o hacia distal al mediastino posterior (se crea infección que puede llevar a la perforación del esófago cervical).
En la columna torácica, entumecen el ligamento longitudinal anterior y lateral y se extienden hasta el diafragma.
En la columna lumbar, los abscesos se deslizan hacia distal por la vaina del psoas (un músculo que se relaciona con el diafragma, riñones, colon, arterias) y pueden presentarse en los triángulos femoral y lumbar. También emergen en la región glútea.
Si un absceso se abre hacia el canal raquídeo, origina complicaciones neurológicas.

Alteraciones neurológicas
Se inician con falta de fuerzas de las extremidades inferiores, a nivel lumbar y de muslos. Los niños, en especial, tienen dificultad para levantarse y deben ayudarse con las manos para ponerse de pie.
La paraplejia puede instalarse a continuación en forma lenta y progresiva o bruscamente.
La forma lenta, se debe a una invasión meníngea con compromiso circulatorio e inflamatorio que induce a una isquemia irreversible medular (disminución del riego sanguíneo) y no se cura con el tratamiento médico ni quirúrgico.
La paraplejia brusca invade el canal raquídeo. Puede ser flácida (compresión a nivel radicular, lumbar) o espástica, por compresión medular a nivel torácico.
La medicina asegura una mejoría con la descompresión rápida del disco o el cuerpo vertebral.
Cuando la compresión es por absceso (la mayoría de los casos) se puede tratar en forma conservadora con buen resultado, o quirúrgicamente, evacuándolo por punción o llegando al cuerpo vertebral a través de una costotransversectomía (resecamiento).

Tratamiento
La cirugía se practica excepcionalmente para tratar complicaciones y estabilizar la columna ante un dolor persistente.

Se indica:
• reposo en cama el primer tiempo, para que el paciente responda en mejores condiciones a la agresión del bacilo tuberculoso y alivie las vértebras comprometidas;
• inmovilización: cuando el paciente puede levantarse pero existe riesgo de aplastamiento vertebral, se le aplica un corsé;
• regimen alimenticio normal;
• fármacos antituberculosos.

Publicado el: septiembre 01, 2009
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