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Epilepsia:DIAGNOSTICO Y MANEJO TERAPEUTICO
EPILEPSIA: DIAGNOSTICO Y MANEJO TERAPEUTICO
La epilepsia representa un trastorno neurológico que compromete
la calidad de vida de los pacientes afectados. La implementación del tratamiento adecuado logra el control de la enfermedad hasta en el 80% de los casos.
Los trastornos relacionados con la epilepsia pueden afectar las relaciones sociales y familiares, la situación laboral y las actividades cotidianas, como así también el estado emocional del paciente. Por eso, se hace necesario identificar la presencia de entidades como depresión y ansiedad, las cuales pueden ser eficazmente tratadas. En general, los profesionales deben proveer información de utilidad a partir de la cual los pacientes basen sus decisiones referidas al estilo de vida.
La epilepsia presenta diversos tipos y diferentes opciones de manejo terapéutico. Una vez hecho el diagnóstico, el objetivo del tratamiento es el control de las convulsiones con los menores efectos adversos posibles y la mejoría de la calidad de vida.
Para analizar los diferentes tipos de epilepsia y las diversas opciones de tratamiento, se desarrolló una investigación en Boston, Estados Unidos, que apunta a clarificar la enfermedad y atender el manejo terapéutico apropiado que garantice una mejor calidad de vida.
El objetivo de todo tratamiento es el control de las convulsiones, minimizar los efectos adversos y mejorar la calidad de vida. La epilepsia constituye un trastorno neurológico heterogéneo, caracterizado por dos o más convulsiones recurrentes, no provocadas por causas metabólicas o tóxicas o eventos agudos.
Tipos de covulsiones
Las convulsiones son manifestaciones de trastornos cerebrales causados por descargas eléctricas anormales. Los episodios convulsivos son clasificados en parciales y generalizados, según se comprometa sólo una porción del cerebro o ambos hemisferios.
Las convulsiones parciales o focales se clasifican en simples o complejas, de acuerdo al grado en que el paciente percibe alteración de la conciencia o pérdida de noción del tiempo durante el episodio. En las convulsiones parciales simples (CPS) los pacientes no pierden la conciencia, mientras que ésta sí se afecta en las convulsiones parciales complejas (CPC) .
Según los síntomas acompañantes, las parciales simples pueden ser motoras, sensoriales, autonómicas o psíquicas. Las parciales complejas representan las convulsiones más frecuentes en los adultos; se caracterizan por compromiso de la conciencia y aparición de una compleja sintomatología o automatismos en forma coordinada, involuntaria, sin propósito y repetitiva.
Las convulsiones generalizadas (CG), que afectan ambos lados del cerebro, se clasifican en ausencias y convulsiones mioclónicas, clónicas, tónicas, tónicoclónicas y atónicas. El denominado status epilepticus (SE) representa una condición potencialmente fatal con prolongación anormal de una convulsión durante más de 30 minutos, o la aparición de una serie de convulsiones ininterrumpidas durante 30 minutos en la cual el paciente no recupera completamente la conciencia entre los episodios. Esta situación es una emergencia médica.
En el diagnóstico de epilepsia debe descartarse la presencia de otros trastornos con síntomas similares. Además, una vez que se ha establecido el tipo de convulsiones es necesario identificar los eventos potencialmente desencadenantes de éstos, como consumo de alcohol, infección y enfermedades, privación de sueño, menstruación, fármacos y fotosensibilidad. Los resultados del electroencefalograma pueden mostrar actividad eléctrica anormal en el cerebro y localizar el foco de las convulsiones.
Tratamiento
El resultado exitoso del tratamiento contra la epilepsia requiere el compromiso en el largo plazo por parte del paciente y el médico tratante, ya que el hallazgo de la terapia adecuada puede requerir un período de prueba con diferentes agentes. El objetivo es el control de las convulsiones con minimización de los efectos adversos. La elección del agente depende del tipo de convulsiones, la edad del paciente y otras medicaciones administradas, así como también de la tolerabilidad, seguridad y eficacia de los diferentes fármacos.
La medicación apropiada logra el control de la enfermedad en el 70% a 80% de los casos. Los agentes antiepilépticos tradicionales reducen la excitabilidad neuronal a través de la modulación del flujo de sodio en los canales celulares, el efecto directo en la función del ácido gamma aminobutírico, la inhibición de los canales de calcio y el bloqueo de los neurotransmisores glutamato y aspartato. En pacientes seleccionados que continúan con convulsiones a pesar del tratamiento o presentan efectos adversos graves pueden implementarse otras opciones terapéuticas como la indicación de dieta cetogénica, la estimulación del nervio vagal o la intervención quirúrgica.
Publicado el: mayo 04, 2009
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