La dieta ideal en la
madurez Habitualmente relacionamos la palabra dieta como una restricción,
como un
régimen especifico, en vez de considerarla como lo que es,
serie de hábitos alimenticios, Así, el hacer dieta no es algo que nos
planteamos con el único fin de adelgazar o perder peso, sino que la
dieta equilibrada y saludable tiene relación, mas que nada, con un
estilo de vida.
Denominaciones de dietas hay muchas. La mediterránea, cuyos puntos
fuertes son el aceite de oliva. Las
frutas, verduras y el vino; la
japonesa, con la soya, los pescados y el te verde; y la Atkins o la de
South Beach, que derechamente fueron creadas para perder peso y que
ordenan comer ciertos alimentos y la completa restricción de otros.
Lo claro es que la mayor parte del tiempo no necesitaremos realizar
dietas tan restrictivas, y que es mejor tener en cuenta los distintos
momentos de nuestras vidas y que es lo que debemos comer y en que
cantidades, de manera que se adecuen a nuestras necesidades
metabólicas. Lo anterior, teniendo en cuenta que la alimentación es un
punto fundamental para una buena calidad de vida, que evita problemas
de salud y mantiene un desarrollo optimo de nuestro cuerpo y mente.
Nuestro cuerpo tiene necesidades nutricionales específicas dependiente
de la edad y el estado físico, del tipo de actividad que se realiza y
las enfermedades. Al envejecer se produce una perdida en la masa
muscular y un aumento del porcentaje de grasa corporal. Ello, sumando a
una menor actividad, hace que los seniors necesiten menor cantidad de
alimentos, una dieta equilibrada y cuidadosa selección de lo que se va
a comer.
Los hábitos alimentarios de las personas que han alcanzado la
madurez suelen ser inadecuados, pues se adquirieron en épocas de la vida en que
las demandas de energía eran muy superiores a las que tienen en la
actualidad. Además, el metabolismo se torna más lento con los años, lo
que también contribuye a que la carga energética normal para otras
edades sea excesiva a una edad mas avanzada. Por lo tanto, convendrá
comer con moderación, lo que también ayudara a evitar la obesidad o a
reducirla en caso de tenerla, y a disminuir el riego de contraer
ciertas enfermedades asociadas a ella. Dado que las necesidades de
proteínas, vitaminas y minerales siguen siendo las mismas, lo que los
seniors deben reducir es la ingesta de carbohidratos y, en particular,
grasas, dulces y toda clase de frituras. El menor consumo de estos
últimos no solo le brindara la posibilidad de mantenerse libres de un
tejido adiposo excesivo, sino también la de evitar una futura
degradación de las arterias. La alimentación ideal debe basarse en
frutas, vegetales y cereales que, combinados con derivados lácteos,
aportaran los nutrientes necesarios. Como complemento para asegurar la
ingesta de todas las vitaminas indispensables, deben figurar en la
dieta diaria el germen de trigo y la levadura.
Por otro lado, es frecuente que mientras más avanzada sea la edad de la
persona, se pierda sensibilidad a los cambios térmicos y, en
consecuencia, disminuye la sensación de sed. Así, se produce la
tendencia a beber menos líquido de lo debido, con un consiguiente
déficit. Para evitarlo, es aconsejable comer frutas ensaladas en
abundancia, y además beber mucho agua y jugo de frutas, aun sin tener
sed. Un elemento que no puede faltar en la dieta senoirs son los ácidos
grasos poliinsaturados omega 3 presentes en el pescado, poroto de soya,
semillas de lino, zapallo y ciertas algas. El consumo habitual de omega
3 otorga una serie de beneficios: disminuye los riesgos de desarrollar
enfermedades cardiovasculares, la declinación cognitiva asociada al
pasos de los años, así como el riesgo de padecer demencia, presente en
el mal de Alzheimer. Otro sistema afectado por la deficiencia de ácidos
grasos omega 3 es la visual. Su ausencia esta asociado a la
alteraciones en la retina, así como en la disminución de la función
olfatoria, que se acentúa con el envejecimiento. Escrita por ELIZABETH
YEVENES, San Pedro de la Paz, 9 de Abril 2008