Aunque es saludable transpirar, cuando el olor corporal es fuerte, sabemos que algo no funciona como debería.
Los causantes de este problema, habitualmente suelen ser ciertos medicamentos, infecciones, problemas hormonales u hongos cutáneos.
Cuando el olor corporal “se hace sentir”, se sugiere no consumir carne y sus derivados, leche de vaca, quesos, cebolla, especias en exceso, ajo, repollo, café, alcohol y abstenerse de fumar.
Lo mejor es una
alimentación con mayor cantidad de verduras, sobre todo verdes, brotes de soja y alfalfa; frutas, especialmente manzana, ananá o papaya; semillas de calabaza, levadura de cerveza, cereales integrales y frutas secas.
También es aconsejable recurrir a las plantas medicinales, como aloe vera, salvia o menta. Si la causa es el estrés, se recomienda infusiones de melisa, pasiflora, manzanilla, azahar o lavanda.
Los minerales más necesarios son zinc y magnesio, y de las vitaminas, la B6 es la principal, que se encuentra ampliamente en la levadura de cerveza.
Se debe beber abundante agua para eliminar toxinas. Una buena medida es 1,5 a 2 litros por día.
En general se debe aumentar el consumo de verduras y frutas y reducir la ingesta de los alimentos de origen animal. La sal, reducirla al máximo.
La disminución de las toxinas como las producidas por tabaco, café y alcohol debe ir acompañada del aumento de la actividad física controlada y a conciencia. Son aconsejables los deportes y ejercicios corporales, así como también práctica de yoga.
Fundamental es la ducha diaria con jabón neutro y el cambio de ropa correspondiente.
Por último, tratar de usar indumentaria de algodón evitando la vestimenta de fibra sintética.
Un menú propicio se basa en lo siguiente :
Desayuno. Infusión de salvia, menta o milenrama o jugo de ananá o de un limón con agua, más una cucharada sopera de levadura de cerveza. Pan integral con mermelada, yogur con cereales integrales o compota de manzana, o bien, fruta madura.
Almuerzo. Elegir entre: Verduras (la mitad deben ser ensaladas), incluyendo brotes de soja o alfalfa (no deben faltar). Cereales integrales como arroz yamaní, mijo, cebada o avena y pastas (sólo integrales), etc. Agregar tofu, lentejas, soja o cualquier legumbre. El postre debe consistir en manzana, pera o algunas frutas secas.
Merienda. Galletas integrales o fruta con una infusión de las mencionadas.
Cena. Sopa depurativa con : zanahoria, puerro, apio, nabo, algas kombu, alcachofa y manzana sin cáscara. También se puede optar por verduras y una porción de proteína. De postre, fruta y una infusión (de lo ya mencionado en el almuerzo).
Antes de cada comida, podemos escoger entre :
-Una cucharada sopera de clorofila o una cucharada de postre de vinagre de manzana o una cucharada sopera de zumo de Aloe Vera, cualquiera de las opciones, diluida en un vaso de agua.
Y después de las comidas podemos tomar :
-Una infusión de menta, milenrama o salvia, ésta última no debe consumirla la mujer embarazada.
Durante las 2 primeras semanas del régimen es imprescindible reducir aún más el consumo de la proteína animal.
Cuando se hace necesario un tratamiento shock, se puede optar por comer, durante dos días, solamente frutas, preferiblemente de las que hemos mencionado anteriormente, siempre que esto no implique un sufrimiento. La eficacia de los resultados depende de que hagamos todos y cada uno de los pasos en pos de nuestro objetivo.
Más allá de estas recomendaciones, no dejemos de concurrir a nuestro médico de confianza. Es buena opción la llamada
medicina alternativa, como la naturista, ayurvédica, homeopatía unicista o medicina china. Todos estos son recursos efectivos a la hora de concurrir a una consulta de este tipo.