Terapia de la Danza
Más cerca de la expresión
corporal que de la danza clásica, esta nueva disciplina ayuda
a superar
problemas como la depresión, adicciones, estrés, autismo y trastornos
alimentarios. Solo se trata de utilizar el
movimiento corporal para
curar las penas del alma. Aunque a muchos les parece extraño, la
terapia de la danza y el movimiento no solo permite recobrar una
elevada capacidad de relacionarse con el exterior. También repercute en
las maneras como respiramos, hablamos y nos sentimos hacia adentro. En
efecto, la corporalidad no siempre es sinónimo de tocar a otra persona,
pues el tiempo estamos en contacto con los demás; al hablar, por
ejemplo, nos expresamos con nuestras manos y nuestros gestos. Usamos
nuestro cuerpo. La terapia de la danza y el movimiento trabaja
específicamente con estos elementos.
Las mayores dificultades de sociabilizacion suelen verificarse en casos
muy puntuales, como por ejemplo en aquellos individuos que de pequeños
han sufrido traumas que les han inculcado miedo, pero también en gente
retraída o tímida. A estas personas, los especialistas les enseñan una
serie de ejercicios, como juegos con pelotas, que les sirven para
entrar en contacto con un. “Otro”.
Este juego, sumamente utilizado por estos modernos terapeutas, consiste
en simular que la pelota es otra persona, por lo que debemos intentar
entablar una relación con ella. Al comienzo, los pacientes suelen
limitarse a mirar al balón y, como máximo, a tomarla entre sus manos.
Precisamente la técnica tiene como fin demostrar a estos individuos
todo lo podemos hacer con una pelota y nuestro cuerpo. Y esta analogía
les hace comprender que el modo son infinitos, por lo que solo es
cuestión de intentar entablar un dialogo. Para quienes practican esta
terapia, la danza significa mucho mas que para el común de la gente.
Trabajar con el peso y el movimiento del cuerpo puede ayudarnos a
entender que es lo que ocurre a nuestro alrededor. Pese que la técnica
brinda excelentes resultado, suele ser resistida por mucha gente,
especialmente la técnica. En realidad, cuando se habla de la terapia de
la danza y el movimiento, muchos creen que los practicantes se
encerraran a practicar pasos de baile pero, de hecho, esta disciplina
esta más cerca de la expresión corporal que de las clases de danza.
Puedo concluir que la danza es el lenguaje de la paz universal. A
partir de que cientos de credos y religiones utilizan esta vía desde el
fondo de los siglos para comunicarse con Dios y entre ellos mismos.
En efecto, a través de la conexión corporal de todo un pueblo, unido en
un mismo circulo, las mentes pueden coordinar ciertos pasos de baile,
tomados de las manos, con movimientos simples y rítmicos. Pero, mas
allá de lo físico, puede conseguirse una autentica conjunción
religiosa, en la que resuenen al unísono los latidos del corazón. Esto
es la danza: Un
instrumento perfecto para conectarnos con los demás, pero profundos. Es
un modo de movernos junto a otros en busca de la armonía. Que puede
estar en Dios. O, simplemente, en nosotros mismos.
ESCRITA POR Elizabeth Yevenes, San Pedro de la Paz, Chile 24 Febrero 2008