Las sustancias químicas encontradas en las semillas de uva
inhibieron significativamente el crecimiento de tumores
colorrectales tanto en
cultivos celulares como en ratones, según los investigadores que ya habían
demostrado los efectos anti-cancerosos en otros tipos de tumores.
Su estudio, publicado en el número del 18 de octubre de
Clinical Cancer Research, reportó una reducción del 44 por ciento en el avance
de tumores colorrectales en los animales, y también reveló, por primera vez, el
mecanismo molecular por el cual el
extracto de semilla de uva inhibe el
crecimiento canceroso. Los autores encontraron que aumenta la disponibilidad de
una proteína, Cip1/p21, en tumores que efectivamente congela el ciclo
celular,
y generalmente lleva a la célula cancerosa a la autodestrucción.
“Con estos resultados, no estamos sugiriendo que la gente
salga corriendo a comprar y usar extracto de semilla de uva. Eso podría ser
peligroso dado que se sabe muy poco de las dosis y los efectos colaterales”,
dijo Rajesh Agarwal, Ph.D., profesor del Departamento de Ciencias Farmacéuticas
en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado en Denver.
“El valor de este estudio preclínico es que demuestra que el
extracto de semilla de uva puede atacar el cáncer, y cómo éste funciona, pero muchos
más estudios serán necesarios antes de que estas sustancias químicas puedan ser
probadas como tratamiento y prevención del cáncer en humanos”, dijo.
La piel y las semillas de las uvas son ricas fuentes de
proantocianidinas, un tipo de flavonoides antioxidantes que remueven los
radicales libres del oxigenos nocivos de las células. Los productos de la uva
(jugos y vino tinto) son conocidos por sus efectos saludables, especialmente
por disminuir los niveles de colesterol en sangre, dijo Agarwal, y porque las
semillas de uva contienen mayores concentraciones de estas sustancias químicas,
son muy comercializados como suplementos dietarios.
Agarwal y su equipo de
investigadores fueron los primeros en reportar, en 1999, que el extracto de
semilla de uva tenía actividad quimioprotectora contra el cancer de piel. Sus
trabajos preclínicos siguientes han demostrado que el extracto además retarda
el crecimiento de células de cáncer de próstata. En su estudio, Agarwal estudió
el extracto en cáncer colorrectal, la segunda enfermedad más común en los
norteamericanos así como la segunda causa principal de muertes por cáncer en
ese país. Expusieron dos tipos diferentes de células de carcinoma de colon
humano al extracto, y encontraron una inhibición del crecimiento dependiente de
la dosis y del tiempo de exposición.
“Los efectos beneficiosos
fueron correlacionados con cúanto extracto fue usado y por cuánto tiempo se lo
aplicó”, dijo Agarwal. El número de células vivas disminuyó un 92 por ciento en
una línea celular cuando la mayor dosis fue aplicada por el mayor período, que
fueron dos días, dijo. Los investigadores realizaron un análisis de
distribución de ciclo celular, buscando efectos inhibitorios específicos.
Encontraron que cuanto mayor tiempo se usaba el extracto, mayor número de
células quedaban arrestadas en la fase G1 del ciclo celular, el momento en que
la célula se prepara para duplicar su ADN antes de dividirse, y,
correspondientemente un menor número de células avanzaban a la fase S, cuando
el ADN se duplica activamente. Luego estudiaron el efecto del extracto en los
reguladores moleculares que controlan el ciclo celular, y descubrieron un
fuerte aumento de la proteína Cip1/p21 dependendiente de la dosis. De hecho, la
cantidad de la proteína Cip1/p21dentro de las células aumentó más de 150 veces
luego de 12 horas de tratamiento, dijo Agarwal. Los investigadores también
notaron un decremento correspondiente en un número de diferentes ciclinas y de
quinasas dependientes de ciclinas (CDKs).
Todo esto tiene sentido, de
acuerdo con Agarwal. Uno de las características del cancer es eldesvocado
crecimiento celular debido a la falta de control del ciclo celular, y las CDKs
ayudan a llevar al ciclo del reposo hacia la división celular. La proteina
Cip1/p21, sin embargo, es lo suficientemente poderosa como para inhibir la
actividad de las CDKs y también puede controlar la apoptosis, o muerte celular
programada, dijo. “Esta proteina interactua físicamente con las CDKs”, dijo
agarwal. “En células normales, se pega a las CDKs para inhibir el crecimiento,
pero si una célula quiere crecer, como ocurre en el cáncer, los niveles de
Cip1/p21 se reducen, o no funciona”. De hecho, otros estudios demostraron que
el extracto de semilla de uva aumentaba los niveles de la proteina Cip1/p21,
permitiendole unirse y desactivar las CDKs que dirigían el ciclo celular. Los
investigadores también descubrieron que el extracto puede lograr eso aún cuando
la célula cancerosa carece de p53 funcional (que también ayuda an controlar el
ciclo celular). “Esas son buenas noticias, porque muchos canceres carecen de
p53”, dijo Agarwal. Finalmente, los investigadores experimentaron con el
extracto en ratones. Implantaron a los animales células humanas de cáncer
colorectal avanzado y, al mismo tiempo, les dieron a los ratones extracto de
semilla de uva a través de un tubo de alimentación. Sólo probaron una dosis,
que era mayor a la que comparativamente consumiría el humano, dijo Agarwal, y
luego de ocho semanas, el volumen del tumor se había reducido en un 44 por
ciento y el peso del tumor en un ¿? por ciento, comparado con animales control.
No se observaron efectos tóxicos colaterales en los ratones tratados, a pesar
de la alta dosis. De manera similar a los estudios en cultivos celulares, los
niveles de proteína Cip1/p21 aumentaron en los tumores de los ratones tratados
con extracto de semilla de uva, dijo Agarwal. Como un primer paso para la
traducción de estos descubrimientos hacia la clínica, el equipo de
investigación planea ahora determinar las dosis efectivas menores y las mayores
no toxicas, mediante las cuales el extracto de semila de uva puede ofrecer
beneficios anticancerosos en los ratones.
Fuente:
American Association for Cancer Research