Todos queremos vivir muchos años pero
nadie quiere llegar a viejo (?). Antiguamente el
hombre vivía mucho más: Adán superó los 900 años y Moisés llegó a los 120. Algunos dicen que deberíamos llegar a los 120 años. El ser humano fue perdiendo años... pero también
fue perdiendo vida... ¿A qué se debe esta pérdida? Un factor fundamental es el
haberse alejado de la esencia original. La vida actual es cada vez más superficial, antinatural, más “light”... La gran mayoría vive
una vida de laboratorio. Y aquí podemos hablar de lo que se come.
¿Qué se come en el mundo actual? : conservantes permitidos, colorantes, aditivos, condimentos artificiales, preservantes, mezcladores, emulsionantes... eso sí,
con sabor a crema, dulce de leche y también a chocolate. O, para que sea “más sano”,
con sabor limón, manzana o naranja.
¿Y el placer de comer verduras crudas con aceite vegetal? ¿Y los postres hechos con frutas y crema de verdad? ¿Y el tan saludable yogur casero en vez de esos estereotipados
¿yogures? de plástico?
¿Adónde ha caído nuestra alimentación...? Primera medida para
vivir más : comer menos y comer sano. Una dieta variada que nos libre de peligrosos “antojos”. Comer más cereales integrales colabora para alejarnos del dañino azúcar refinado. Una dieta alcalina (verduras, cereales y ciertas frutas) en vez de una ácida (gaseosas, carne, cítricos) es mejor recibida por nuestro organismo.
Si a comer menos y sano agregamos
mente sana, que nuestras
emociones tengan más la
belleza de la
risa, más
amor y menos odio... tal vez no lleguemos a prolongar nuestra vida, porque
hay Uno Solo que es el dueño de la vida y de la muerte, y Ese no somos nosotros, pero por lo menos no nos iremos antes de tiempo y le habremos agregado
más vida a los años.