Pasamos
gran parte de nuestra vida durmiendo, aproximadamente un tercio. Es decir que a los 80 años, habremos
dormido más de 26. Ese tiempo es
fundamental para nuestra salud. Pasar una buena noche es
un baño de juventud que potencia los otros cuidados que prodiguemos a cuerpo y mente.
Para tener
un buen descanso tengamos en cuenta :
Alimentación : -Desde las 17hs. bajar el consumo de café, té, especias y otros excitantes.
-No consumir Vitamina C (cítricos, kiwis) luego de las 16hs.
-Si ingerimos alchol debe ser poco. El exceso perturbaría el sueño.
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Cenar frugalmente sin carnes ni salsas, sólo cereales integrales, lácteos descremados y ensaladas.
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Mantener horarios fijos para acostarnos, comer y levantarnos.
-Tomar un vaso de leche tibia con miel antes de ir a dormir.
Deporte y relax : Es importante la
actividad física practicada regularmente,
favorece el sueño. Son excelentes la caminata, bicicleta y natación. Igual conviene practicarlas de mañana. A la tarde y noche pueden producir el efecto contrario.
Horarios : No conviene ir demasiado temprano a dormir. Dar muchas vueltas en la cama por no poder conciliar el sueño tiene efecto nocivo en nuestros nervios. Tratemos de
acostarnos cuando realmente tenemos sueño.
Si nos despertamos de madrugada y no podemos dormirnos, es aconsejable levantarse, darse una ducha energizante y comenzar el día. A la noche siguiente dormiremos mejor.
El colchón : Debe ser de
buena calidad. Ni muy duro ni demasiado blando y suficientemente ancho para dormir cómodos.
La habitación : Debe estar
bien ventilada. Lo ideal es dormir con la ventana abierta, aunque sea un poco entornada para oxigenar el ambiente.
Una
respiración acompasada y profunda llevando el aire al bajo vientre, inspirando en 3 tiempos y exhalando en 6
completará nuestro descanso. Siguiendo estos consejos y
aquietando nuestra mente lograremos descansar bien.