Cuantos niños habrán escuchado la advertencia alguna vez: “no te tragues el chicle, mirá que se te hace una bola en el estómago”.
Bien, eso es un mito. En general, la goma pasa por el tracto digestivo sin causar daño. Pero, de vez en cuando, pueden ocurrir complicaciones. Se han reportado casos de pequeños que han desarrollado
obstrucciones intestinales por el mal hábito de tragarse chicles. Los estudios coinciden en que es infrecuente. Pero mejor quedarse en los globitos. Bien, eso es un mito. En general, la goma pasa por el tracto digestivo sin causar daño. Pero, de vez en cuando, pueden ocurrir complicaciones. Se han reportado casos de pequeños que han desarrollado obstrucciones intestinales por el mal hábito de tragarse chicles. Los estudios coinciden en que es infrecuente. Pero mejor quedarse en los globitos.