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LA CONEXIÓN DEPORTE - SEXO
La conexión deporte - sexo Fabio
Arévalo Rosero MD*
La actividad física es un factor anti-estrés y fuente de goce al liberar endorfinas (sustancias que provocan un mejor estado de ánimo y sensación de placer).Algunas formas son más beneficiosas que otras para la salud sexual y general. Por ejemplo las prácticas deportivas aeróbicas (trote, marcha rápida, natación, ciclismo) controlan la presión arterial, aumentan el “colesterol bueno” o HDL, gastan calorías –reducen el peso-. Además mejoran la tolerancia a la glucosa (bajan la glicemia, lo cual ayuda a los diabéticos), abren las arterias colaterales del corazón, mejora los estados de ánimo y estimula la circulación general (Esto acrecienta las erecciones nocturnas).
En pocas palabras, reducen los factores de riesgo cardiovasculares. Si el funcionamiento sexual depende de un buen estado de ánimo, de una presión sanguínea adecuada, de unos valores metabólicos normales (colesterol, triglicéridos y glicemia) y que las arterias estén permeables, podemos inferir que una vida sexual sana depende también de todos esos factores, directa o indirectamente.
Cuidar nuestro cuerpo con una actividad física moderada, una dieta adecuada, además de controlar el consumo de alcohol, cigarrillo y otros tóxicos, nos dan una mejor calidad de vida. Ello incluye a una más saludable y prolongada vida erótica y sexual. En este sentido el ejercicio aeróbico practicado regularmente se constituye en factor contundente que estimula la circulación general incluyendo las arterias responsables de la erección. El deporte tiene también una acción fisiológica y natural similar al sildenafilo (Viagra).
Desempeño físico y vigor sexual
¿El deporte va en detrimento del rendimiento sexual.? En este aspecto podemos ver distintas facetas: el que se engrandece en la actividad física de una manera obsesiva, poniendo toda la libido en “los aparatos”, en la competencia deportiva. Existen pacientes con problemas sexuales que canalizan su energía erótica en un deporte compulsivo. Están los otros individuos que “se matan” con las actividades deportivas y luego llegan al acto sexual rendidos, doloridos y lesionados.
Esto lo vemos en varones veteranos que creen pueden jugar al fútbol como a los 20: el resultado es que a la noche llegan a la cama exhaustos. Están más para un baño relajante antes que para cumplir obligaciones maritales. Bien conocemos los médicos que los dolores de espalda, de cintura son célebres enemigos del sexo. Pero es diferente cuando estos deportistas realizan una actividad física aeróbica moderada o juegan recreativamente un partido de tennis, de volley o baloncesto.
El deporte bien hecho vigoriza la conexión con el cuerpo manteniéndolo plástico y en línea, con una mayor comunión con el erotismo. En este sentido conectarnos con el movimiento, con la energía vital, el contacto con la naturaleza; contribuyen a una mejor sexualidad. Ese puede ser el punto más importante de este enlace. Una actividad física moderada, un deporte bien practicado con satisfacción y emulación, mejoran de manera sustancial el desempeño sexual.
Pero es una realidad que no se puedan ocultar las frustraciones o los fracasos sexuales (o francas disfunciones que tienen un origen somático o ya establecido) con la práctica compulsiva y fanática de los deportes. Una actividad, la sexual, no debería ser reemplazada por la deportiva aunque muchos puedan preferir una a la otra, o a la inversa: quizás alguien tenga un día más ganas de salir a correr, jugar al volley o al fútbol que de hacer el amor. Pero otro día, con un buen fitness y entonados, podrán echarse en los brazos de Eros con pasión y entrega corporal, olvidando por unos instantes ese otro amor, saludable y tonificante: la maravillosa alegría del deporte.
far121@hotmail.com *Investigador y consultor en rendimiento humano
Publicado el: agosto 01, 2007
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